México del Norte

Con Demócratas como éstosÉ

Por:Jorge Mújica Murias

mexicodelnorte@yahoo.com.mx

La mejor descripción que he oído hasta la fecha de la ley que aprobó el Senado, llamada “Comprehensive Immigration Reform Act of 2006”, mejor conocida como S2611, es que es una Ley Frankenstain. Tiene la cabeza del Sonzo-brenner, una manita de McCain, una pierna de Kennedy, los ojos de Tancredo, un brazo de Hastert, una pata de Frist y otra de Obama, y así por el estilo.

La llaman una “legislación de compromiso”, pero no dicen con quién o entre quiénes hubo tal compromiso. Es obvio que no con los seis millones de personas que marcharon por las calles de más de cien ciudades en Estados Unidos, porque prácticamente nada de lo que demandaban los marchistas está en la dichosa ley. La iniciativa aprueba una mayor vigilancia fronteriza, un programa de neo-braceros, prácticamente esclavos asalariados, sofisticadamente llamados “trabajadores huéspedes”, vuelve criminales a los patrones que contraten indocumentados, y sujeta la ley a que el presidente determine que “le sirve a la seguridad nacional”.

Al hacer un recuento de los votos, sale a la luz quiénes se comprometieron y con quién. Al parecer, los Demócratas se comprometieron a parar en seco un incómodo movimiento popular, y su compromiso fue con George Bush y el Partido Republicano. No hubo compromiso con los millones de marchistas que exigían residencia legal permanente para todos los indocumentados, sin división de las familias, que exigían que no hubiera muros en la frontera ni su militarización.

De hecho, la propuesta tuvo 46 modificaciones en las dos semanas que duró su discusión. Ahí entraron las previsiones de que el inglés debe ser el lenguaje oficial de Estados Unidos, después cambiado al “idioma unificador” del país, y la multa que pagará cada aspirante a documentado: 3,250 dólares mas cinco años de impuestos atrasados más lo que cobre el Servicios de Inmigración por el proceso. En total, cada quien tendrá que caerse con unos 4,500 dolaritos o algo así, más lo que le cobre el abogado. Calcule usted lo que le toca pagar a una familia de cuatro o cinco personas, y dígame pa’ cuando va a poder pagarlo.

Y lo más grave de todo es que varias de las enmiendas de la Ley Frankenstain ni siquiera son Republicanas, sino Demócratas. De hecho, es una ley aprobada por los Demócratas, porque los Republicanos están tan divididos que no tuvieron los votos necesarios. Solamente 23 Republicanos votaron por aprobar la Frankenstain, pero 38 Demócratas les hicieron el favor y consiguieron la mayoría de votos.

También perdieron una de Kennedy, de darle dinero a las agencias que vigilan la aplicación de las leyes laborales, y otra de Durbin que permitía al Departamento de Seguridad Interna autorizar la legalización, caso por caso, de los inmigrantes que no cumplieron con órdenes de deportación y se quedaron aquí. La peor pérdida fue la propuesta de Feinstein, de legalizar a todos los indocumentados.

Aun así, votaron al final a favor de la Ley Frankenstain.

Algunos Demócratas ayudaron a crear el monstruo. Por ejemplo, lo de que el presidente decide si la ley se aplica o no, es del Demócrata Ken Salazar. El excandidato Demócrata a la presidencia, John Kerry, pidió aumentar el equipo militar de vigilancia en la frontera. La senadora Boxer puso su granito de arena agregando requisitos para contratar inmigrantes en el futuro, y Bingham limitó el número de visas anuales disponibles, haciendo más larga la cola para legalizarse.

Hoy hay quienes, en el movimiento migrante, quieren dedicarse a “registrar votantes” para ejercer el poder del voto el 7 de noviembre. La pregunta es... para votar por quién? ¿Demócratas, o Republicanos? Usted decidaÉ