Los juegos de la Modernidad
En 1896, por una incitativa de Pierre de Coubertin, el espíritu deportivo de los juegos olímpicos fue recuperado. Durante muchas de sus ediciones, las olimpíadas tuvieron serios problemas para continuar: dos guerras mundiales, varios sabotajes diplomáticos y hasta un atentado contra la vida de deportistas, pusieron en duda su continuidad.

En los primeros juegos modernos, participaron 23 países y 311 deportistas y se realizó en la ciudad de Atenas. Las primeras medallas eran de plata y llevaban impresa, de un lado, la imagen de Zeus, y del otro, la Acrópolis. Se conservó la tradición de coronar con olivo a los ganadores. El símbolo de los 5 anillos olímpicos se incorporó en 1920 para simbolizar la unión de los continentes.

Desde 1924, se incorporaron los juegos de invierno: un evento que se realiza a contra temporada, basado en las costumbres escandinavas de practicar deportes sobre la nieve y el hielo. En 1928, en la sede de Ámsterdam, se autorizó el ingreso de mujeres a las pruebas de atletismo.

En Gran Bretaña, en 1952, se realizaron los primeros juegos paraolímpicos para personas con capacidades especiales. Desde 1988, se llevan a cabo en el mismo año y en la misma ciudad donde se realizan los juegos olímpicos tradicionales.

Las próximas olimpiadas se realizarán en Beijín, en este año.


“Citius, altiuss, fortius”

Los primeros juegos olímpicos de la antigüedad datan del año 884 a.C. y se realizaron para restablecer la paz entre las ciudades de Grecia. Fue tomado por los habitantes como una “orden de los dioses” por lo que nadie se atrevió a contradecirla. Por ese motivo, las ciudades acordaron una tregua olímpica cada cuatro años.

Los atletas que triunfaban en las Olimpíadas eran premiados con una corana de olivos y al regresar a sus ciudades eran recibidos con todos los honores. Se los consideraba casi “semidioses”, por lo que tenían grandes privilegios que conservaban durante toda su vida.

Ninguna mujer podía participar del evento. Sólo se les permitía observar desde las gradas, aunque las mujeres casadas tenían terminantemente prohibida la entrada bajo pena de muerte. Los hombres podían participar sólo si eran ciudadanos griegos y estaban libres de crímenes.

En el año 394 los juegos desaparecen. El emperador cristiano Teodosio I los prohíbe por considerarlos “paganos e impíos”.

“Citius, altiuss, fortius” es la frase que representa la esencia de los juegos olímpicos. Se traduce como: “Más rápido, más alto y más fuerte”.