Cuando emigrar es delito

Un estudio reciente señala que, en la Unión Europea, más de 25,000 inmigrantes sin papeles viven en centros de detención en peores condiciones que en las cárceles. El Parlamento Europeo financió un estudio para conocer mejor estas condiciones. Sin embargo, los resultados han tenido poca difusión y, por la dirección que toma la Comisión Europea hacia la aprobación de la Directiva de Retorno de inmigrantes, también poca influencia.

El informe recomienda reducir el tiempo máximo de detención en centros para inmigrantes sin papeles de 18 a 6 meses. Muchos países europeos, sin embargo, ni siquiera limitan ese período de tiempo. Los investigadores han encontrado a personas detenidas durante más de tres años en Estonia y en Chipre. En Italia, hay personas que han sido detenidas hasta ocho veces seguidas.

Si el trámite de unos expedientes en Francia demora 15 días, ¿cómo se explican detenciones de hasta un año y medio sin ni siquiera los derechos mínimos, como las visitas? La Vicepresidenta del Gobierno español ha calificado de xenófobas la propuesta del Gobierno italiano de considerar delito la inmigración ilegal, pero en su país viven miles de inmigrantes en un encierro permanente.

En España, los Centros de Internamiento de Extranjeros están gestionados por la policía. El tiempo máximo de internamiento es de 40 días, pero, una vez fuera, se puede volver a entrar y acumular varios períodos de 40 días.

La televisión pública española emitió un programa que retrataba la situación de muchos inmigrantes empujados desde India y Bangladesh por las inundaciones, el hambre y la pobreza. Uno de los entrevistados contaba que, al llegar a Marruecos, vivió la etapa más dura de su viaje, con una comida cada dos días y sin poder ducharse. Luego cruzó a España en una patera con otras doce personas y ahora vive en un centro de internamiento de Algeciras.

Una trabajadora social explicaba que, después de estar meses en los centros de internamiento, muchos inmigrantes son llevados sin previo aviso al coche que los conducirá al aeropuerto donde un avión los espera para deportarlos. Si los van a deportar, argumentaba, ¿para qué hacerles perder años de su vida?

Constituye una falta de sensibilidad y de memoria histórica que los inmigrantes vivan en condiciones peores que las carcelarias y que el gobierno de Silvio Berlusconi haya aprobado una ley que considera delitos la inmigración ilegal y la mendicidad. No hay continente en el mundo que durante los últimos siglos no haya acogido a los inmigrantes europeos que huían del hambre, de la guerra, de persecuciones religiosas.

Daría mejores resultados armar un plan de cooperación entre los distintos estados de la Unión Europea que criminalizar y expulsar a ciudadanos de un estado miembro, como es el caso de Rumania, y trasladar así el problema a sus vecinos.

Es relativamente fácil respetar derechos y libertades en tiempos de prosperidad. Europa y Estados Unidos están fallando en el desafío de hacerlo en tiempos de dificultad económica. 

Carlos A. Miguélez Monroy/ CC