La sutileza de medir el tiempo

El reloj puede considerarse como la primera invención mecánica del hombre y, también, la más importante para la constitución de la mentalidad moderna. Es una máquina dotada de movimiento regular que se utiliza para dividir el tiempo en segundos, minutos y horas. Puede decirse que es un elemento omnipresente ya que regula todo el funcionamiento de la sociedad y los hombres.

Fue en los Monasterios occidentales donde el tiempo comenzó a ser racionado. La vida dentro de los monasterios requería de disciplina y reglas que eliminen toda irregularidad y desorden. El día debía ser dividido para realizar oraciones y mantener un rígido control de sus tiempos. Una de las formas de hacerlo fue tocar las campanas siete veces al día, lo que se conoció como horas canónicas.

En el siglo XIII ya existían los relojes mecánicos, y en 1370 Heinrich von Wyck fabricó en París el primer reloj de cuerda bien diseñado.

Los relojes climáticos precedieron al mecánico pero fueron abandonados por que eran imprecisos y dependían de factores externos, como la salida del sol. El reloj de arena era muy preciso pero medía solamente los tiempos de actividades no los del día. El automático resultó más adecuado para las nuevas necesidades de la sociedad.

 

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