Busca como el que sabe que tiene que encontrar y encuentra como el que sabe que aún tiene que buscar; porque escrito está, que aquel que llega a su final, lo único que ha hecho es comenzar.

Esto es algo que solía decirle a mis alumnos hace mucho tiempo, cuando se acercaba la graduación. Hoy en día tiene más sentido que nunca.

Aquellos que han logrado esta primera meta, ahora se encuentran posicionados en el primer escalón de un largo camino de búsqueda y encuentros.

La humanidad a veces olvida que la búsqueda no ha terminado. Somos tercos y queremos imponer nuestros modos, aunque la madre tierra nos dice urgentemente que es momento de cambiarlos. El siguiente tramo del camino es crucial para toda la humanidad, estamos llamados a revisar y cambiar la manera en que se han hecho las cosas hasta ahora.

El cambio climatico global nos presenta inundaciones, terremotos y sequía. Como somos una de las especies del planeta, tendremos que asumir que los cambios que hemos hecho han provocado años de abuso en contra del medio ambiente. La escasez, causada no solo por los cambios climaticos sino por las políticas de intercambio erróneas, es uno de los asuntos que debe cambiar.

Se han establecido políticas y los gobiernos han tomado decisiones que pasan por alto el bienestar de las personas, favoreciendo la acumulación del poder y el dinero en manos de unos pocos. La salud y el bienestar de poblaciones enteras han sido afectadas por la avaricia que ha reinado en las últimas décadas. Por lo tanto, es momento de burcar nuevas maneras y tomar en consideración nuestra relación con la tierra y con los demás.

Cuando golpean el hambre y la desolación no hay fronteras que limitan la extensión del daño. Hemos envenenado las aguas que irrigan nuestros alimentos. Hemos destruido la diversidad que alimentó a tantas poblaciones, estableciendo un tipo de siembra uniforme que beneficia a los mercaderes. Hemos decidido que es mejor traer productos desde muy lejos, retirando el apoyo a los granjeros y empresarios locales; además de aplicar los mismos lineamientos en otros países que no pueden subsistir por sí solos, ya que también hemos cambiado su forma de vida.

No solamente hemos cambiado la manera en que se producen las cosas, también hemos establecido una nueva raza de personas, aquellos que tienen que migrar en busca de dinero porque les hemos arrebatado sus recursos. Ellos no tienen derechos ni futuro. Alteramos su presente y sentenciamos a sus hijos a la pobreza, el hambre y el aislamiento.

Existen millones de personas desplazadas hoy en día. Pasan de un lugar a otro adaptándose a nuevas culturas, idiomas y formas de vida. Nuestra sociedad no tiene una función para ellos, y son descartados porque sus vidas son desechables, así como las condiciones que hemos creado.

La tierra se está cansando, tal vez esté indicando que nosotros también somos desechables.

¿Nos queda algo de compasión para cobijar a quienes sufren por causa de nuestra codicia?

Podemos alentar y afirmar a la nueva generación a que búsquen otros modos, que aunque no nos atraigan nos brinden la oportunidad de tener un futuro mejor. O acaso vamos a continuar ejerciendo el poder y bloqueando sus iniciativas de un futuro diferente, uno que exija una reacomodación de las estructuras políticas y sociales, que nos brinde un nuevo respiro de vida.

Aunque la generación mayor no este lista para dejar el poder, muchos de nosotros estamos esperanzados en que la generación que viene tome el poder y realice cambios para promover la paz, la igualdad y una mejor vida para todos.