Cómo dejar de fumar

Lo más importante para dejar de fumar es que el fumador adquiera la actitud adecuada. Es decir, debe tomar la decisión de dejar el tabaco en forma definitiva.

Hay diferentes estados en los que se puede encontrar un fumador.

En el primer estado, el fumador disfruta con el tabaco y, evidentemente, ni se plantea la posibilidad de dejar de fumar. La gran mayoría de los fumadores se encuentra en este estado.

El siguiente estado surge cuando el fumador empieza a plantearse los efectos nocivos del tabaco sobre su salud, e incluso empieza a comprender las ventajas de no fumar. Un buen número de fumadores se encuentra en esta etapa.

El siguiente estado es la consecuencia lógica del anterior. El fumador se siente obligado a dejar de fumar y toma las medidas necesarias para abandonar el hábito.

El siguiente estado se produce tras el primer medio año sin fumar. Uno puede no fumar, pero no hay que olvidar que hasta pasado un año no puede considerarse ex fumador.

El siguiente estado desgraciadamente suele ser muy habitual: se trata de la recaída. Lo más probable es que el fumador reincidente vuelva a intentar dejar el tabaco más adelante, pero en muchas ocasiones cada recaída supone una cierta pérdida de autoestima.

¿Cómo dejar de fumar?

No hay un método único para hacerlo. Si uno pregunta a diferentes fumadores, es probable que obtenga respuestas muy variadas. Pero, en todos los casos, lo que va a coincidir es la actitud personal. Los motivos que lleven a la decisión de dejar de fumar podrán ser diferentes: motivos de salud, económicos, sociales, laborales, estéticos, familiares, etc. En cualquier caso, el resultado deberá ser el mismo: la firme decisión de dejar el tabaco. Una vez tomada esta decisión, uno debe elegir una fecha concreta, una fecha para cambiar su vida. Y, llegado el día, dejar de fumar. Completamente.

Los primeros tres o cuatro días son los más duros, pues a la necesidad psicológica de fumar se une la dependencia física creada por la nicotina. A partir del quinto día, el ansia de fumar disminuye. Posiblemente aparezcan algunos desagradables efectos secundarios durante estos primeros días: insomnio, nerviosismo, cansancio, etc. Pero en breve también empezarán a notarse los efectos positivos: disminución de la presión arterial y del ritmo cardíaco, estabilización de las concentraciones de oxígeno y monóxido de carbono en la sangre en sus niveles normales,  disminución del riesgo de problemas coronarios, recuperación del gusto y del olfato, mejoras en el funcionamiento pulmonar que, al regenerarse, aumenta su capacidad de resistir infecciones, disminución de la congestión, la tos, la fatiga y la falta de aliento.

Abstinencia

Los síntomas de la abstinencia son muy variados y dependen en gran medida del grado de adicción. Entre otros pueden aparecer los siguientes: unas enormes ganas de fumar, dolor de cabeza, mareos, irritabilidad, temblores, falta de concentración, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, cansancio y hormigueos en la piel.

La fuerza de voluntad puede ser suficiente para vencer estos síntomas, pero en ocasiones puede hacerse necesario el uso de algún tipo de terapia, como parches o chicles de nicotina. En cualquier caso debe seguirse estrictamente la prescripción médica.

 

Delia Valdez

Especialista en educación y prevención del uso de tabaco

United Hispanic Americans, Inc.

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