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  • Edición impresa de Junio 15, 2010

La Columna Vertebral • Primero tú: los pasos para verte bien y sentirte mejor

gabyvargasTe invito a que por un momento te bajes del tren bala en el que vives para analizar, de manera objetiva, el ritmo de vida que llevas.

En lo personal, observo con envidia la serenidad con la que Teo, una mujer del pintoresco pueblo de Tepoztlán, casada y madre de dos hijas, lleva su vida. Admiro su manera pausada de hablar, su vestir sencillo, su andar sereno y el cuidado que le pone a todo lo que hace. Toda ella transmite paz. Estar con ella unos minutos equivale a una hora del tratamiento en el spa más sofisticado. Luego de conversar con sus familiares, también puedo ver que ella les ha contagiado esa actitud.

No cabe duda de que el campo, el silencio y la cercanía con la naturaleza dan sabiduría. Esa forma de vida, comparada con la de cualquiera que vive en una ciudad moderna, es motivo de inspiración y reflexión.

Te permite ver la cantidad de cosas que dejas de disfrutar, de apreciar o de hacer. El espacio te agobia y te limita para vivir plenamente. ¿Cuánto tiempo dedicas realmente a cultivar tu mente, cuerpo y espíritu? ¿Lo has pensado? La mayoría de las personas sólo dedica unos minutos y eso de vez en cuando.

Quienes vivimos en las grandes ciudades anhelamos una vida más tranquila y simple para sentir un poco de paz. Sin embargo, el ritmo al que se mueve el mundo lo impide. Muchos hemos tratado de encontrarla, equivocadamente, en cosas materiales como el trabajo, el poder económico o la comida, sólo para darnos cuenta de que mientras algunas cosas nos proporcionan placer, también conllevan una buena dosis de preocupación y estrés. Por otro lado, si por fuera las cosas parecen acomodarse, por dentro la búsqueda nunca termina porque la sensación de que “algo falta” permanece en el interior.

Esto me recuerda una anécdota que ejemplifica a la perfección esta insatisfacción permanente que solemos tener. Durante la visita del Dalai Lama a México, la embajada de China se encontraba muy molesta por su presencia y trató de sabotear su visita de varias formas. Es así que en una rueda de prensa, un periodista le preguntó: “Su Santidad, ¿usted tiene enemigos?”. Él hizo una pausa y contestó: “sí, claro que los tengo”. El reportero esperaba esa línea jugosa, que hiciera referencia a la invasión de China en el Tíbet. Pero el Dalai Lama continuó: “los tengo dentro de mí, y todos los días me peleo con ellos. Son mis pensamientos”.

 


 

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