Inicio

elpuentenewspaper

  • Edición impresa de Junio 19, 2012

¿Juntos con Romney?

Ahora que la disputa por llegar a la Oficina Oval de la Casa Blanca es más clara que antes, las campañas del actual presidente Barack Obama y del virtual candidato republicano Mitt Romney se ven en la necesidad de cortejar de decisorio voto latino. Los hispanos representamos 23 millones de valiosos electores potenciales pero, en los comicios de este año, ¿nos dejaremos meter gato por liebre?

Yo espero que no. Anticipo que la participación de votantes latinos superará los 12 millones y medio proyectados por los análisis de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO) y que las exigencias serán claras para el candidato al que entreguemos los sufragios para que mande en Washington.

Después de lograr la postulación republicana, Romney está haciendo cuentas, pero las cuentas con los latinos no le salen. Para asegurar que las trompetas toquen la tonada de presidente, Romney necesita el 40% del voto hispano. Y las encuestas señalan que el presidente Obama cuenta con el 61% de respaldo de los electores latinos, mientras solo el 27% favorece a Romney.

Con el fin de enmendar las culpas de su pavorosa campaña primaria, el aspirante republicano ha constituido el comité “Juntos con Romney” y amenaza con nombrar al senador Marco Rubio como compañero de fórmula en la boleta del partido del elefante. En “Juntos con Romney” están el exsecretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, el exdirector de la Administración de Pequeños Negocios (SBA), Héctor Barreto, y el exprocurador general de Puerto Rico, José Fuentes. Gutiérrez fue el escudero del expresidente George W. Bush en la búsqueda de la aprobación de la reforma migratoria, por la que luchó sin descanso.

Aún así, las cuentas no le salen a Romney con los latinos, porque cuando compitió con sus copartidarios por la nominación procuró mostrarse más antiinmigrante que ninguno. Manifestó que se oponía a la reforma migratoria que propone legalizar a los indocumentados y ofreció que los 11 millones de inmigrantes sin papeles se autodeporten. Dijo que vetaría el Dream Act, lo que truncaría los sueños de millones de jóvenes. Señaló que la ley SB 1070 de Arizona es una normativa ejemplar para seguir como modelo en el resto del país. Además, buscó el apoyo del nefasto alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio. Nombró como asesor de inmigración a Kris Kobach, el autor intelectual de la Ley de Arizona y sus tenebrosas metástasis.

El nombramiento de Rubio para vicepresidente tampoco convencerá. El senador floridano juega a dos bandas: mientras habla de una propuesta similar a un Dream Act restrictivo, presenta un proyecto de ley que extirparía el derecho de los padres indocumentados a recibir crédito tributario por sus hijos ciudadanos, lo que dejaría a cinco millones de niños  hispanos sin pan.

Entretanto, las cifras muestran el fiasco de la política de discreción administrativa del presidente Obama para evitar la deportación de inmigrantes que no son criminales. Hasta ahora, de los 300,000 casos que están en proceso de revisión, solo 20,000 se salvarían de la expulsión.

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces