México del Norte • Jorge Mújica

La Carrera Contra El Tiempo Extra

Dentro de unos días, se podría aprobar una ley que afectaría a los trabajadores, se trata de una reforma sobre el pago de horas extras. La administración de George Bush postula que las horas extras cuestan mucho, así que propone eliminar su pago.

Si se aprueba la ley, a partir de septiembre ya no valdrá la pena trabajar doble, porque en vez de llevarse a la casa un jugoso cheque, se llevará la misma cantidad de dólares que antes y un vale por horas de compensación, es decir, de tiempo libre.

A primera vista suena bien. Trabajo mis 40 horas, trabajo otras ocho y luego las cobro en tiempo, o sea que en vez de descansar sábado y domingo puedo también descansar el lunes.

Pero no es tan simple. En primer lugar, porque descansaré con menos dinero que antes, porque las horas de “compensación” no contarán como horas extras, que se cuentan a “tiempo y medio”.

Hace muchos años se trabajaban de diez a doce horas al día, incluyendo los sábados. La semana de trabajo era de 60 a 72 horas. El domingo se respetaba como día de descanso porque había que ir a misa.

Por ello se organizaron los sindicatos en muchos países y exigieron la semana de 40 horas y las jornadas de 8 horas diarias. El lema de los que algún día serían conocidos como los Mártires de Chicago, a quienes debemos el Primero de Mayo entre otras cosas, era 8 horas de trabajo, 8 horas de estudio, 8 horas de descanso.

En algunos países se triunfó antes que en otros. En Europa se instituyó lo que se llama la Semana Inglesa, trabajar solamente de lunes a viernes y tener dos días de descanso.

Tiempo después México logró no solamente la semana inglesa, sino que además se pagara. En general, en México se trabajan 40 horas con pago de 56. Obviamente más avanzado que aquí en el Norte, donde la norma es “hora trabajada, hora pagada”, y los días de descanso no se pagan. Y también se ganó que las horas extras se paguen al doble que las normales, no como aquí, que se pagan a tiempo y medio.

Con el plan de Bush, millones de trabajadores perderían el pago de su tiempo extra. Entre ellos podría haber bomberos, policías, enfermeras, empleados de tiendas, algunos técnicos médicos, los que estén en las reservas del ejército y demás. Además. con este plan se refuerza la obligatoriedad de las horas extras. Quiera uno o no quiera, tendrá que trabajar si el patrón dice que necesita gente que se quede.

Las horas extras forman alrededor del 25%, uno de cada cuatro dólares, que los trabajadores se llevan a casa. Cortar el pago de tiempo extra significaría unos $161 dólares menos por semana, multiplicado por 52, más de $7,000 al año.

Obviamente, para los mexicanos del sur esto va a tener consecuencias. Siete mil dólares es más de lo que cualquier trabajador manda a México en todo el año. Encima, el desempleo subió a su nivel más alto en 12 años, más de la mitad de los mexicanos en Estados Unidos no tiene seguro de salud y curarse una gripa cuesta una fortuna.

En las últimas semanas ya se han parado dos intentos de eliminar el pago de horas extras, pero Bush propondrá comenzando julio. Al parecer, además de hacer guerras donde no encuentra ni terroristas ni culpables, Bush solamente está trabajando en cortarle los impuestos a los ricos, y en quitarle el dinero a los trabajadores.