Gobierno mexicano usa pobreza como instrumento político

Por Glenn Holland

“El desafío más importante que tenemos como sociedad y como nación es la superación de la pobreza”. Estas palabras del presidente Vicente Fox no pueden ser más acertadas para la República Mexicana, donde más de 50 millones de personas viven en condiciones miserables. Entre 2000 y 2002, según estadísticas dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadísticas, Geografía e Informática (INEGI), 4.5 millones de mexicanos pudieron brincar desde la extrema pobreza para establecerse en los niveles de pobreza simple entre los años 2000 y 2002.

El 18 de junio, en Los Pinos, Fox y Josefina Vázquez, titular del Secretario de Desarrollo Social (Sedesol), ansiaban declarar una conquista parcial a la extrema pobreza que ha azotado México durante décadas. “Estamos rompiendo una inercia, una tendencia que condena la pobreza a buena parte de las nuevas generaciones,” calificó Vázquez en una rueda de prensa. La Secretaria sostuvo que la pobreza más profunda del país se redujo en 16 por ciento.

Los dos políticos se confiaron en la idea de que la brecha entre los más ricos y los más pobres se está cerrando. Según la Encuesta Nacional 2002 de Ingresos y Gastos de Hogares, realizada por el INEGI, aunque el ingreso promedio en el país cayó 2.6 por ciento, para el 80 por ciento de los más pobres del país su ingreso promedio subió de 2 a 7 por ciento.

No sobra comentar que faltan pocos días para las elecciones federales. También es de notar que no se han divulgado las cifras del primer Informe de la ONU sobre el Desarrollo Humano en México. Esta información tampoco está disponible en su página de internet hasta el cierre de esta edición.

Días después de las declaraciones del gobierno federal, ha habido mucho de qué comentar entre políticos e intelectuales. Carlos Rojas, ex titular del Sedesol y senador para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), criticó la administración de Fox en una entrevista con Reforma: “Se mencionan datos aislados, sacados de contexto que no corresponden a la realidad”.

Funcionarios de la Universidad Nacional Autónoma de México comentaron que la reducción del PIB y la pérdida nacional de más de 500 mil empleos hacen difícil de creer que la pobreza se redujo entre 2000 y 2002. Al tomar en cuenta otros factores, queda un barniz de incertidumbre sobre los resultados de la encuesta.

La gran mayoría de los pobres son indígenas; la mayor concentración de ellos se encuentra en el sur y sureste del país. En los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Tabasco y Veracruz (en el sur y sureste); ha habido una reducción en sus poblaciones porque la gente emigra a otros lugares, principalmente a EU. La mayor parte de esta gente representa la sección más pobre del país.

Desde EU mandan los ingresos que obtienen a sus familiares en México. En 2002, las remesas de estos inmigrantes superaron 10 mil millones de dólares, dinero que ciertamente mejora la vida de millones de los más pobres del país.

Todavía hay mucho atraso en el campo. Hoy en día 67% de los indígenas viven sin agua entubada y 81% viven sin electricidad; mientras 25% viven sin agua entubada, electricidad y drenaje. “Sabemos que es mucho más lo que falta por hacer,” reconoció Vázquez.

La verdad es que poco ha cambiado en los últimos dos años en cuanto a la pobreza en México. Un cambio importante es que es la primera vez en la historia del país que ha habido una rendición de cuentas, una manera de medir la distribución de la riqueza, de cuantificar la miseria y de determinar si los programas del gobierno realmente benefician los que los necesitan más. Dos semanas antes de elecciones federales no es el momento más objetivo para hacerlo.

Una familia mexicana se clasifica como pobre extremo cuando vive sin lavadora, sin vehículo, sin refrigerador, sin agua potable, sin estufa de gas, sin seguro social, o cuando tiene piso de tierra y un padre sin escolaridad. Esta familia deja la pobreza extrema (según el gobierno) cuando obtiene uno de los siguientes bienes: lavadora, seguro social, estufa de gas, refrigerador o vehículo.