INTI RAYMI • FIESTA DEL SOL DE LOS INKAS

Lunes 23 y martes 24 de junio del 2003

Lugar: Asociación Social del Azuay del Ecuador

“ Los indios somos como paja del cerro que se arranca y vuelve a crecer y de paja del cerro cubriremos el mundo”

Mama Dolores Cacuango.

Los indígenas somos parte de la tierra, se deben a ella la Llakta, el Ayllu son la raíz donde se planta nuestra historia, nuestras tradiciones, nuestra idiosincracia, que se hace realidad en la unión, en la acción comunitaria; mingueros de naturaleza, sabiamente humildes por herencia. Todo esto encierra nuestra manera de vivir que a través del tiempo, atravezando borrascas, invasiones, barbarie, globalizaciones, hemos perdurado como una civilización viviente, respetuosa de la vida, habitantes de la Pacha Mama y orgullosos de ser RUNAS (hombre con cuerpo, mente y alma iluminada), así somos y así nos presentamos a ustedes con un ritual a la vida, una fiesta a la sangre que somos todos, un mensaje de identidad que a través del Inti Raymi, Fiesta del Sol de los Inkas, queremos compartir a todos nuestros hermanos de todas partes, nuestro corazón, nuestra alma, nuestras manos para festejar y andar juntos por el INTIÑAN, camino del sol en busca de la luz que nos permita alumbrar a las nuevas generaciones.

En este contexto, la comundad indigena del pueblo Kichwa del Ecuador, que reside en la ciudad de Chicago, invitó como es ya tradición, a ser parte de esta celebración del Quinto Año del Inti Raymi en la ciudad de los vientos.

“Nosotros somos como los granos de quinua. si estamos solos el viento llevará lejos. Pero si estamos unidos como en un costal, nada hace el viento. Bamboleará pero no nos hará caer”. Mama Dolores 1941

PORQUE LA SABIDURIA DE LOS PUEBLOS INDIOS NUNCA MORIRA.

La celebración tuvo jornada deportiva, partidos de futbol, concurso de pintura para niños con el enfoque “Estoy orgulloso de mi cultura”., partido de futbol de mujeres.

En el festival cultural se llevó a cabo la bendición de los granos a cargo del Yachak Raul Zavaleta y la participación de danzas indígenas así como de la música tradicional de los Andes.

Todos los presentes fueron invitados a participar de la abundante y deliciosa cena comunitaria.

El Puente tuvo el honor de asistir a la celebración y pudimos observar el orgullo de los presentes quienes no estaban haciendo una presentación ‘folclórica’, sino compartiendo la vida misma de su cultura.