Cuautla: sus delicias y sus misterios

Por: Yizzar Prieto

En una visita a la cuidad de Cuautla en el Estado de Morelos se puede sentir el ambiente paradisíaco por las calles. En un domingo por la noche se ve el centro lleno de gente que va a pasear en el espléndido clima. Sus calles peatonales llevan al visitante en búsqueda de tranquilidad.

Conocida por los balnearios de sus alrededores, atrae a visitantes buscando la exhuberante naturaleza que se desprende de los cerros humedos. Debajo de este cielo amplio y cálido se encuentran calles y casas con importancia histórica para México. En cada esquina se pueden ver recuerdos y personajes que con el tiempo se van haciendo leyendas. Desde tiempos prehispánicos hubo centros ceremoniales en esta zona y posteriormente es primordial para la revolución mexicana. En su vieja estación del tren se encuentra un ejemplar perfectamente restaurado que recuerda el ayer. La gente habla con frecuencia sobre la energía especial que tienen las montañas a su alrededor.

La magia de este lugar es muy profunda y tiende a crear remolinos en el tiempo. Esa chispa valiente se logra captar en la mirada de la gente y no es para menos. En estas calles y en esta sierra se regaron las semillas de la revolución. No muy lejos de ahí esta el lugar de nacimiento de Emiliano Zapata, y donde está la enorme escultura a la izquierda descansa. Recordamos sus palabras escritas en la placa de enfrente reclutando el Ejercito Libertador del Sur:

“A Emiliano Zapata no se le compra con oro.

No entré a la revolución para luchar y obtener provechos personales ya que con mi trabajo obtuve siempre lo que me hacía falta.

Estoy dispuesto a luchar contra todo y contra todos sin mas baluarte que la confianza, el cariño y el apoyo de mi pueblo.

El Pueblo quiere que se respeten sus derechos, el pueblo quiere que se le atienda y se le diga. Como no soy político no entiendo de esos triunfos a medias,

el Plan de Ayala se promulgó, para repartir las tierras en propiedad y sean dueños los que la trabajan con sus manos.

Y para que triunfe nuestra revolución será necesario que yo perezca antes.”

“Esos que no tengan miedo, que pasen a firmar.”