EDITORIAL SOBRE EL CARNÉ MATRICULA

U.S. Sen. Dick Lugar

El gobierno de México ha hecho un esfuerzo por entregar carnés de identificación, llamados “matrícula consular”, a muchos de sus ciudadanos inmigrantes o residentes en los Estados Unidos. Además de prestar otros servicios, el Consulado Mexicano de Indianápolis, mi pueblo natal, emite carnés matrícula. Propongo que en Indiana se acepte este documento como identificación a condición de que el Consulado comparta con el gobierno regional la lista de registro y datos de los portadores de esta identificación. Esta política beneficiará a nuestra nación y a los usuarios del carné.

México tiene derecho a emitir carnés de identificación para sus ciudadanos, mientras las instituciones gubernamentales de los EE.UU. están en el derecho de admitirlos o no como identificación. Si bien muchos estados lo admiten, algunos otros están contra el uso del carné, el cual es usado tanto por inmigrantes documentados como por indocumentados.

Estos carnés cuentan con características de seguridad que impiden su falsificación y garantizan que los cuerpos y fuerzas de seguridad, tanto en México como en los EE.UU., puedan determinar la autenticidad del documento. Todo carné incluye datos precisos de localización e identificación.

Además, los carnés matrícula pueden traer beneficios económicos, pues los usuarios pueden abrir cuentas en un número creciente de bancos. Cabe señalar que un 60% de los inmigrantes latinos no tienen cuentas bancarias.

Las virtudes de una cuenta bancaria engloban evitar portar efectivo, la posibilidad de ahorrar y ganar intereses, tener acceso a un préstamo para adquirir bienes o invertir en su comunidad, finalmente hace innecesario el costo de giros telegráficos. Además, los bancos son un medio para transferir dinero o efectuar transacciones legales de mayor envergadura. Las cuentas bancarias, además, alivian la preocupación de los trabajadores agrícolas migratorios que deben trasladarse de un estado a otro de acuerdo con la estación.

Los beneficios económicos para nuestro país son evidentes. Los bancos locales aumentan su clientela, el índice de ahorro en la comunidad sube, la criminalidad baja y la probabilidad de que los inmigrantes adquieran bienes de alto precio se eleva, lo cual refuerza la economía local.

Asimismo, el gobierno regional deberá decidir si se puede usar o no el carné matrícula para obtener el permiso de conducir. Igualmente sería necesaria la contratación de una póliza de seguro de automóviles.

Algunos opositores han argumentado que podría estimular o legitimar la inmigración ilegal, en un momento de suma consideración por los peligros vinculados al terrorismo. Sin embargo, no representa riesgo pues simplifica la identificación de inmigrantes y facilita la interacción con nuestros ciudadanos e instituciones, lo cual va en beneficio de la seguridad pública.

El carné matrícula no modifica las leyes de inmigración ni legaliza la situación de los extranjeros indocumentados. Este polémico asunto no es solamente doméstico. La comunidad de mexicanos en los EE.UU. es vital para el éxito de la economía mexicana, la cual repercute significativamente en nuestro bienestar económico. México es nuestro segundo mayor socio comercial y adquiere tantos bienes y servicios estadounidenses como China, Gran Bretaña, Alemania e Italia juntas.

Como consecuencia de los ataques del 11 de septiembre, hemos revisado nuestras políticas de inmigración. No obstante, al mismo tiempo que aumentamos la seguridad, debemos intentar mejorar el flujo legítimo de intercambio comercial, inversión y nuevos ciudadanos, tan esencial para nuestra economía y posición en el mundo.

Tengo la esperanza de que sabremos vencer la indisposición hacia la reforma. Sin embargo, mientras tanto, podemos apoyar la práctica del Estado Mexicano de emitir carnés matrícula, la cual elevará el nivel de seguridad para los EE.UU. y nuestras comunidades, y traerá resultados económicos favorables.