Elecciones federales en México: PAN abajo, PRI contento, PRD eufórico

Por Glenn Holland

Ciudad de México, ­ Meses de campañas y de críticas duras entre los tres partidos más poderosos del país terminaron con el cierre de casillas en toda la República Mexicana. El que ganó más terreno fue el Partido Revolucionario Democrático (PRD), casi duplicando su cantidad de curules en el Congreso y arrasando en 14 de 16 delegaciones del Distrito Federal.

Según resultados preliminares, de los seis estados donde había elecciones para gobernador, el Partido Revolucionario Institucional ganó en 4: Campeche, Colima, Nuevo León y Sonora. El Partido de Acción Nacional (PAN) colocó un gobernador en Querétaro y San Luis Potosí.

La Cámara de Diputados es donde se vio la mayoría de los cambios. Hasta la una de la mañana del día siguiente, el Instituto Federal Electoral (IFE) reportaba en su conteo rápido que el PRI obtuvo el 34.4% de los curules mientras el PAN tenía el 30.5% y el PRD alcanzó el 17.1%. Esto quiere decir que el PRI ganaría seis lugares más que en el 2000, el PAN perdería 49 y el PRD ganaría 49. Que el PRD solo poseía 51 curules en el 2000 y ahora subiría a 100 demuestra que es el partido con más movimiento en el país hoy en día.

Donde los resultados fueron más arrasadores fue en el Distrito Federal. De las 16 delegaciones, el PRD colocó 14 presidentes mientras el PAN y el PRI lograron ocupar una sola delegación cada uno. Los medios le llaman a esto el “Efecto López Obrador,” una referencia al actual jefe de gobierno de la capital del país. Durante los primeros tres años de su gestión, Andrés Manuel López Obrador, miembro del PRD, ha podido lograr un alto nivel de respaldo entre los ciudadanos por enfrentar con cierto éxito problemas como crimen y seguridad pública, derechos para la gente de la tercera edad, derechos para madres solteras y renovación de la infraestructura de la segunda ciudad más grande del mundo. Durante las campañas, el PRD usaba la imagen de López Obrador a nivel nacional para generar confianza entre los votantes.

La abstención para estas elecciones rompió un récord de 30 años. Según las cifras preliminares del IFE, el 59% del padrón electoral optó por no votar. Es decir que 39 millones de personas decidieron no usar su derecho de votar, un silencio fuerte para los partidos políticos.

Víctor, un taxista en el Distrito Federal dijo, “No voté. Estaba trabajando un rato y luego salí con mi esposa. No había tiempo.”

Guillermo, un mecánico de helicópteros expresó el viernes pasado, “No voy a votar. No hay nadie que me llama la atención, ni los partidos.”

Daniel, un contador reflexionó el mismo día, “Pues, lo voy a pensar. Todavía no sé si voy a votar o no.”

Durante las campañas había una falta de liderazgo entre los dirigentes y candidatos. Ninguno formulaba una base detallada de ideas y metas para la próxima gestión. Se gastó mucho más tiempo en criticar los otros partidos. Por esa misma falta de visión y liderazgo, la gente no llegó a las urnas.