Dos reyes magos y una princesa

Bonito titulo me parece como para una historia infantil; escrita en algún libro, o bien filmada en alguna cinta cinematográfica. Cientos de libros y cientos de películas han sido producidas por grandes empresas; editoriales y fílmicas. Esto es muy cierto, lo que también es muy cierto es que millones de adultos en el mundo cuando fueron niños; y millones de niños en la actualidad no tuvieron ni han tenido la dicha de leer un libro o ver algún filme que hayan hecho feliz el ego de su niñez.

El titulo con el que comienzo este artículo obviamente no es para la historia de una película, mucho menos para la edición de un libro, más sin embargo si es una historia pero una verdadera, triste, desagradable y vergonzosa historia. La trama de esta es la vida amarga que llevan consigo estos tres pequeñitos que no supieron darme sus nombres o bien no quisieron ¿por qué? Quizá sea lo que menos les interese. Abandonados en una calle céntrica de la ciudad de México. Entonando algunas canciones no aptas para niños se ganan algunas monedas que les brindan transeúntes generosos.

Dos reyes magos y una princesa reales, verdaderos; ganándose el sustento en la calle de una de las ciudades ¡más grandes del mundo! La desigualdad desde tiempos inmemoriales ha existido, y seguirá existiendo por mucho tiempo más. Salvo que los más grandes empresarios y gobernantes se preocupen verdaderamente por encontrar una eficaz formula que permita acortar la distancia en los diferentes niveles que distinguen a la población. De lo contrario seguirá habiendo historias reales de pequeños que carezcan hasta de lo mas indispensable.

En los países tercermundistas, subdesarrollados y desarrollados sus dirigentes, empresarios y ricos le han dado prioridad a los “avances” que generan riqueza muy desequilibrada entre sus poblaciones. Si a este mal enfoque le aunamos los desvíos de fuertes capitales que permiten sus sistemas actuales dan como resultado pueblos marginados con distancias enormes entre un pobre y un rico.

La humanidad actual presume de viajes espaciales controlados por macro-computadores, autos y otros medios de transporte ensamblados por robots cibernéticos, comunicación mundial por medio de la Internet, tecnología de punta en armamentos bélicos y zonas turísticas altamente lujosas. Resulta inverosímil como la inteligencia del hombre ha logrado estos avances y no han podido erradicar a los niños de la calle ubicándolos en escuelas, bien alimentados y protegidos en todos los aspectos que es donde deben de estar leyendo también y viendo filmes que los hagan felices y sentirse lo que son, verdaderamente niños o reyes magos y princesas.

Hace poco leí que se reunirían en la ciudad de Petra, en Jordania 29 premios Nobel entre otros en las especialidades de literatura, medicina, química, física, economía y por la paz. Esta reunión se efectuó a puerta cerrada en las ruinas de la ciudad Nabateana, a 230 kilómetros al sur de Amman. Bajo el título de “Un mundo en peligro” esta es la segunda que promueve Elie Wiesel premio Nobel de la Paz en 1986. En la primera conferencia reunió a 75 ganadores de premios Nobel y fue efectuada en Paris en el año de 1988, respaldada por el entonces presidente Francois Mitterrand. Convencidos de que el mundo está en peligro. Los par-ticipantes intentan hallar medios para minimizar la actual situación. “Yo considero que no compete únicamente a todas estas personalidades buscar soluciones, es necesario y urgente la integración de todos los habitantes de los pueblos para que en la medida de sus posibilidades y en torno a la fuerza de nuestra participación se vaya eliminando todo lo que no debe existir en este regalo divino que conocemos con el nombre de mundo. Nacer, crecer, reproducirse y morir. En este orden lógico y universal es como la humanidad debe girar, respetando y atendiendo cada faceta de la vida e ir combatiendo las necesidades por demás mayores de las mismas.