La ley del mas fuerte... al atravesar la calle

Por Yhamel Catacora

El Washington Post despertó recientemente con la imagen de una valiente mujer de apariencia latinoamericana, cruzando una concurridísima avenida; una de esas monstruosas vías que se asemejan más a una autopista que una vía de tránsito en una área suburbana, las que con el irónico paso del tiempo, son cada vez más comunes. En este caso el, matutino de la capital resaltaba una situación local, en una afluente área en el norte de Virginia, Mclean, donde el concreto de los edificios y el metal de los coches son más evidentes que cualquier ser humano; donde el sólo hecho de intentar cruzar la calle puede convertirse en una hazaña mortal.

Es así como pierden la vida alrededor de 500 hispanos cada año, en este país, intentando cruzar la calle, o simplemente transitando cualquier calle o avenida como peatón, a pie. Una cifra drástica que ya ha levantado la señal de alerta en distintos foros, como el encabezado por el Departamento de Transporte de Estados Unidos y NHSTA, o las siglas de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras.

Washington, Nueva York, California, Florida, Texas, son solo algunos que de cuando en cuando quieren frenar los accidentes mortales de los peatones, a través de varias actividades que pretender educar a los conductores, pero sobretodo a todos aquellos que se lanzan a las calles, sin armadura, y hacen frente a los autos como Don Quijote a los molinos.

Pero el problema es más nuestro que de cualquier otro. Más de uno se habrá visto retratado en la foto de la mujer en el artículo del Washington Post y habrá revivido esos primeros días de recién llegado al país, cuando transportarse a pie o en transporte público es muy común, o bien habrá visto su cotidianidad retratada; miles de latinos de diferentes países, en distintos estados se exponen diariamente a las monstruosas avenidas, para cumplir sus faenas diarias: ir a trabajar, en bus, a pie, como se pueda.

Muchos pensamos que nuestra destreza en el trote nos hará esquivar los carros y camiones; otros nos vamos hasta la mitad de la calle, porque existe la colectiva creencia que es más fácil cruzar de la mitad; y además, es muy complicado entender los semáforos. En esos significativos cruces de la vida, no pensamos que un tropezón puede desacelerar nuestro trote, ni que un conductor no frenará al vernos en frente de su coche.

Como nos indicaba NTHSA, cada estado desarrolla estrategias que intentan frenar esta incidencia de accidentes de peatones; también existe mucha literatura, panfletos, videos, y muchos otros medios que cumplen la misma misión. Pero nada funciona si nosotros mismos no nos comprometemos a romper con las malas costumbres.

Comience conociendo su barrio; las calles que puede o no puede atravesar; sepa dónde atravesar. Y si no lo sabe, ¡pregunte! Otros llegaron aquí antes que nosotros y por lo general a nadie le cuesta guiar. Y si usted ya es diestro en las calles, es su deber, por lo menos moral, el guiar a los demás. Comience por lo menos asegurándose que sus hijos están siguiendo un buen ejemplo.

La responsabilidad yace en nuestros pies, en nuestro sentido común y sobre todo en nuestra educación. Comience educando a los suyos; pida la ayuda de uno de sus hijos adolescentes y entren juntos a esta página del internet www.nhtsa.gov/multicultural, que le proveerá útiles consejos para estar seguros en nuestras caminatas de placer o necesarias.