Michoacán

Antes de la llegada inesperada de los españoles, la antigua tierra de los purépechas se preciaba de ser vergel. Con paisajes y bosques de tupida vegetación, cañadas como la de los once pueblos valles con lagos y lagunas de singular belleza, volcanes y montañas y un sin número de hermosos rincones. Este pedacito de México fue una región donde se desarrollo una cultura indígena de gran revelancia y trascendencia.

Desde el siglo XVI hasta los albores del siglo XIX los habitantes de esta zona han logrado una rica gama en la expresión cultural y artística que solamente se corrobora visitando Michoacán.

Pintorescos poblados en los que la evangelización franciscana dejó magníficos ejemplos constructivos. En Angahuan, Tzintzuntzan, Quiroga y Pátzcuaro, lugares con una arquitectura civil religiosa. En los pueblos de Tupátaro, Erongarícuaro y Naranja de tapia muestras de arte popular y simbolismo cristiano.

Las mujeres, los hombres y los frailes edificaron templos, conventos, palacios y casonas con sello de belleza y distinción. Morelia, la ciudad capital con su imagen de rosas, canteras y las grandes torres de su catedral, el majestuoso palacio clavijero, los conventos de monjas con templos y retablos que embellecen esta ciudad.

Aunado a sus leyendas populares tiene su tradición minera. Como Tlalpujahua donde la bonanza dio para la construcción de templos y palacios que perduraron mientras hubo riqueza.

Esparcidos en todos sus bonitos municipios cuenta este estado con monumentos históricos como: La parroquia del Señor Santiago, parroquia de San José, casa de la Constitución, templo y ex convento de Santa Maria Magdalena, templo de Cuanajo, parroquia del perpetuo Socorro, ex convento de San Miguel, Plaza de armas ó de los mártires, ex convento de la Asunción, Biblioteca Licenciado Gabino Ortiz, Palacio de Gobierno, La catedral, templo de La Merced, ex convento de Las Rosas, Palacio Clavijero, Colegio de San Nicolás de Hidalgo, ex convento de Capuchinas Acueducto, templo de las Monjas, convento de Santa Catarina ó (casa de los once patios), parroquia de San Pedro y San Pablo y el templo de San Juan Bautista.

Cuando se estableció el obispado en Michoacán en 1536 tuvo como sedes el poblado de Tzintzuntzan, después a Pátzcuaro y finalmente Valladolid (Morelia), en la que se asentó en 1580. La catedral oficialmente se inició en 1660 y se terminó en 1774; sus torres de más de 60 metros son consideradas en su género las más altas de todo el continente.

En Pátzcuaro se levanta una gran caja de agua, surgida cuando Vasco de Quiroga clavó su báculo en el piso según una leyenda; brotando un manantial que abastecería de agua a la ciudad. 400 años después el agua del manantial fue entubada por órdenes de Lázaro Cárdenas.

El acueducto a su vez es una obra que cuenta con 253 arcos y 1700 metros de largo, fue construido en el siglo XVII y transporta agua de los manantiales del Rincón, San Miguel y otros.

Interesante y bello Michoacán.