UN GRAN PROBLEMA CHINO

(La falta de mujeres)

Por Antonio García Fuentes

A principios de 2005 conmemoraban en China el nacimiento del que dicen hacía el número “mil trescientos millones”. Paralelamente a este acontecimiento o “grito de alarma nacional”; se modificaban leyes aún vigentes desde la época de Mao[i] para con ello, proteger a la naturaleza que sabiamente, ya por sí misma, hace nacer machos y hembras con cierto equilibrio; puesto que debido a esa brutal costumbre china de eliminar en demasía a las hembras, se calcula que en las próximas décadas se habrán acumulado, nada menos que cuarenta millones de chinos que no tendrán posibilidad de encontrar su “media naranja”.Lo cual se irá agravando a medida de que pase el tiempo y sin solución al menos de forma “normal”. Tristemente en la ahora “rica China”, abundan los orfelinatos, llenos a rebosar de niñas abandonadas, que “a miles” han dejado adoptar (“previo pago de su importe”) a matrimonios del mundo “desarrollado” y de ello tenemos constancia en España.

De aquí que el profesor Fajardo indique que una solución sería la “Poliandria” y es factible ello y no hay que escandalizarse (ya de poco nos podemos escandalizar en este pobre mundo) puesto que bien avenidos, una mujer puede satisfacer a varios hombres, cosa dudosa en el caso inverso.

Recuerdo haber visto un documental, dedicado a uno de tantos pueblos o tribus que aún subsisten en esa inmensa China, trataba de una población pequeña en la inmensidad de ese país (donde no todos son de la misma raza, costumbres o idioma; hay una enorme diversidad) allí, la que predomina y manda es la mujer y la que para sus relaciones sexuales, tiene una libertad que nosotros no entenderíamos, pero que ellas y con sus códigos ancestrales y secretos mantienen. Así, ciertas noches o atardeceres, forman sus peculiares danzas, donde danzan cogidas de las manos de los hombres que entran en dicho baile, que es sencillo, tranquilo, acompasado y en el mismo van cambiando de pareja, en un círculo o filas donde al ir cambiando de manos; al que una determinada mujer agrada y quiere acostarse con él, le transmite (“o se transmiten”) mediante las manos cogidas; unas determinadas señales y así el varón queda autorizado aquella noche para ir a su dormitorio y yacer con ella; con lo que se consigue la discreción necesaria y todo transcurre sin que existan interferencias, celos, violencia y menos... crímenes pasionales.

La Poliandria, fue adoptada por determinados pueblos (India, Tíbet, Australia, América, África y de lo que aún “puede” quedar testimonio) y se supone que por necesidad y quizá más para proteger la familia, que por otra causa dijéramos... pecaminosa; puesto que el hijo o hijos de aquellas mujeres, automáticamente eran también de los padres que compartían aquella madre y para lo que existían reglas estrictas y que evitaban los enfrentamientos que no existían, puesto que era práctica humana cien por cien.