Un Gran Discípulo de Mexico

Por: Emilio Cruz

Acabo de llegar a la cima de la pirámide del sol y estoy recorriendo mi vista por este hermoso paisaje, algo llama mi atencion, siento una mirada llena de preguntas, además de una presencia tan enorme que jamás habia sentido. Lo estoy viendo frente a frente, tiene un aspecto muy noble, el color de su piel es bronceado; con un cuerpo agil y por herencia bien curtido por el sol, puedo ver que trae un taparrabos de cuero, ademas porta en la cabeza una cinta color rojo sobre la cual cae en la sien izquierda un mechon de cabellos, así lo usaban los que eran guerreros y sacerdotes a la vez; su perfil pronunciado y sus pómulos revelan una voluntad inquebrantable, su frente levantada y su mirada fria, triste y melancolica, mostrando a la vez una tranquilidad que solo pueden expresar los reyes.

Acaba de dar la vuelta encaminándose hacia la escalinata de la pirámide; sentándose en el primer escalón. Ahora me encuentro a su lado y unos instantes después de observar el horinzonte comenzamos la charla.

Dentro de ella dice ser el hijo de Ahuizolt además yerno de Moctezuma, al casarse con Tecuichpo “copo real de algodón” y que su nombre quiere decir “aguila que cae”.

Mirando una vez más el bello paisaje prosigue diciendo, mi civilización se encuentra dividida en dos grupos: guerreros y vasallos; los guerreros se encuentran a su vez divididos en dos grupos; el “caballero aguila” y el “caballero tigre” ambos son caballeros del sol.

Las mujeres solo están dedicadas a los trabajos del hogar, cuidar a los niños, hacer la comida y atender al marido. Los hombres que son guerreros practican el uso de las armas y los vasallos se dedican a servir.

Uno de los momentos más impresionantes fue cuando Cortés me sometio junto con los Reyes de Texcoco y Tlacopal a un martirio donde nos untaron en los pies y manos aceite poniéndonos al fuego, uno de mis compañeros de tal martirio me dirigio una mirada incomprensible y yo le contesté “acaso yo estoy en un lecho de rosas”?.

Otro momento fuerte en mi vida fue cuando me llevaron ante Cortés quien estaba acompañado de Marina “la malinche”, Pedro de Alvarado y Cistobal de Olid; le dije a Marina que habia hecho cuanto pude en defensa de mi ciudad y de mi pueblo y vengo por la fuerza ante este señor, así entonces “toma este puñal y mátame”. Cortés me abrazo diciendo palabras de amistad que pronto olvidó.

Poco tiempo despues, él mismo organizó una búsqueda para hacerme prisionero y me llevaron a un lugar llamado Izancanac. Acusándome de conspiración en contra suya dio una señal que fue mortal para mi; antes de morir pude decirle que los dioses tomarían en cuenta las infamias que estaba cometiendo.

Sin duda, uno de los acontecimientos que me llenan de esplendor, es el momento en que Cortés lloró su derrota al pie del árbol, dando lugar así a la famosa “noche triste”.

En este instante, al encontrarme aquí sentado rompiendo las barrreras del tiempo y el espacio, puedo darme cuenta que de mi gran ciudad sobrevive; el espíritu de mi raza, la fé inquebrantable de los guerreros y la traición de la Malinche.

Conceptos que mezclados conforman esta nueva gente, mestizos y criollos, que hacen de México una nación de contrastes.

Mi legado constituye un gran pueblo que no se quedará con las manos atadas. Aún cuando lo que importa en esta época se basa en la tecnológico y en el conocimiento cientifico. La mística de mi raza y la lealtad a nuestros orígenes de repente pueden verse.

El valor es gracias a nuetros ancentros y a su herencia, mientras más los honrres; más valor social adquieres mas ante este mundo moderno el unico valor que tienes son tus conocimientos.

Jamas tengas miedo de poner en práctica tus acciones, recuerda que para ser un verdadero Azteca solo debes conducirte con honestidad y enfrentar tus problemas llamando a la verdad, con la verdad.

Antes de la despedida te contestaré una pregunta que muchos ignoran y que es importante que sepan: mi nombres es ии..

Agradezco la amistad de mis amigos Mónica, Sofia, Santiago y Juan Sandoval Llergo.