La Columna Vertebral • Sexo inseguro: embarazo seguro

Por Luisa Fernanda Montero

Aproximadamente la mitad de los embarazos en Estados Unidos son indeseados, y aunque la tasa de embarazos juveniles ha disminuido sustancialmente, entre los hispanos la problemática va en aumento.

La tasa de embarazos entre adolescentes latinas es casi dos veces el promedio nacional, y ha disminuido a un ritmo más lento que la tasa nacional, según datos de la Campaña Nacional para la Prevención de Embarazos Indeseados y entre Adolescentes.

La Campaña calcula que el 53% de las latinas se embarazan por lo menos una vez antes de cumplir los 20 años, una cifra demasiado alta si se compara con el promedio nacional, que  no supera el 30%.

Un embarazo no planeado genera cambios importantes en la vida de los futuros padres en cualquier etapa de su vida, pero estos cambios son radicales cuando se trata de padres adolescentes.

En un abrir y cerrar de ojos, todos los planes a futuro parecen desdibujarse y, por la edad, la capacidad de análisis no es siempre del todo lúcida.

Entre los jóvenes hispanos, es alto el porcentaje de inmigrantes que además deben enfrentar todos los cambios familiares y sociales que implica iniciar una nueva vida en un entorno desconocido.

¿Qué hacer?

La educación es la clave. Tanto padres como adolescentes deben tener claras las consecuencias posibles y directas de las relaciones sexuales.

Todo acto sexual implica de por sí un potencial embarazo y eso -que para muchos es claro como el agua- no es lo suficientemente claro para los miles de adolescentes que día a día enfrentan las consecuencias de la falta de prevención.

Muchos jóvenes caen ante las exigencias de sus hormonas y, por timidez, miedo o ignorancia, se olvidan de los riesgos y de los preservativos.

Es clave que los padres hablen con sus hijos y les expliquen que el sexo implica mucho más que una urgencia hormonal.

Si ellos van a iniciar su vida sexual ‘antes de tiempo’ eso es  algo que usted no va a poder evitar, a menos que aspire a  convertirse en cinturón de castidad. Lo que sí puede hacer es convertirse en amigo de sus hijos y transmitirles los valores y las enseñanzas que usted cree que deben conservar.

Todo en la vida tiene un tiempo, y nuestros jóvenes merecen una juventud sin las presiones, las responsabilidades y los retos propios de ser padres antes de estar preparados.