En un reciente artículo para la revista anti-racismo, mi amigo Harley Eagle declaró algunas verdades respecto a la actual elección presidencial, que han encontrado resonancia en mi alma y mi mente. El dijo: “ ….para muchos descendientes de la gente originaria de estas tierras, no es de mucha importancia quien se encuentre en el poder en la Casa Blanca. No importa quien se encuentra en el poder permanecen con nosotros los tratados ignorados, la continua pérdida de la tierra, altos niveles de pobreza, escasos servicios de salud, corrupción, y en muchos casos, poco acceso a los derechos civiles básicos. Permanecemos viviendo bajo condiciones de ocupación”. Después el procedió a profundizar en esa línea de pensamiento cuando añadió: “Tristemente, aunque existen esfuerzos para frustrar los efectos de la ocupación, el propósito de la colonización está cumpliendo su cometido; no solo tomar la tierra y someter a la gente, sino también cambiar la visión del mundo de la gente indígena para que ellos mismos se conviertan en agentes de la colonización.”

Harley es un descendiente Lakota y nunca se ha olvidado de quien es ni cual es su procedencia. Creo que por eso tiene la habilidad de ver más allá del juego diario de apariencias de las actuales políticas que nos quieren hacer creer que hay un cambio. Los pueblos de Las Américas han estado por siglos bajo la colonización y a través de la ‘educación’ y ‘aculturación’ la sociedad ha tratado de cambiar la mente de los colonizados hasta hacerles creer que la única forma correcta de hacer las cosas es la que utilizan la gente en el poder.

No se de qué tribu provengo, pero el color de mi piel me indica que mi lengua y tradiciones han sido borradas y cambiadas por una cultura homogénea que solo reconoce las mercancías y considera el progreso como una acumulación de bienes.

El reclamo del ser humano a su tierra, su comida, agua limpia y el derecho a seguir su propia espiritualidad ha sido motivo de burla y considerado como salvaje e ignorante.

El mismo sistema que ha creado los mono cultivos que exterminan las semillas nativas, también ha terminado con las formas de vivir en la tierra, a menos que uno se venda al sistema.

Pero el sistema se está derrumbando y la gente empieza a despertar del sueño ficticio donde todo es plástico y simulado, y está reconsiderando volver a la tierra y las formas naturales de relacionarse con otros y con la tierra misma.

No me estoy refiriendo a la postura ‘hippy’ del naturismo; en lugar de esto, estoy hablando de caer en cuenta de que hay algo terriblemente mal cuando la naturaleza ha sido abusada y simulada hasta el punto que el alimento diario es un peligroso juego de no caer envenenado. Cuando se descubre que cada pieza de ropa, cosméticos e incluso el agua, están cargados de desechos industriales tóxicos.

En esa misma forma, las mentes de los niños han sido preparadas para que sean ‘productivos’, compren sin pensar o necesitar, tratando de llenar las necesidades creadas por la publicidad, que les hace creer que son menos si tienen menos.

Si. Hemos sido colonizados y depende de nosotros ahora encontrar nuestro camino de vuelta al conocimiento ancestral que está enraizado en cada cultura y está vinculado a su pedazo de tierra. Cuando ignoramos a los que nos rodean y no reconocemos que su necesidad también debe preocuparnos, entonces estamos adentrándonos en la mentalidad comercial de proveer solo para nosotros mismos.

Si verdaderamente honramos el pedazo de realidad que tenemos, entonces honraremos la reclación con cada uno y nos haremos ciudadanos del mundo, en un territorio donde las fronteras estén marcadas solo por los límites que la naturaleza hace y dicten un modo de vida.

Es un reto individual y colectivo descubrir como hemos sido colonizados y romper el encantamiento para salir de una mentalidad colonial hacia la conciencia del universo… en que vivimos.