México del Norte
Inmigrantes y Petróleo

Por Jorge Mújica Murias

Lo sospechamos siempre, hasta que Carlos Salinas de Gortari se encargó hace unos años de aclararlo y confirmarlo de una vez por todas: en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, cada país participante dejó un tema “reservado”, fuera de la negociación.

Canadá dejó fuera el tema del agua, cosa nada sorprendente porque será una gran potencia en unos cuantos años.

Estados Unidos dejó fueraÉ la inmigración. Ni la cancelación de todos los aranceles y la apertura de las fronteras para que pasaran todas las mercancías posibles los haría discutir o pactar en el TLC un asunto tan ríspido como la inmigración.

Y México dejó fuera el petróleo. A cambio de quitarle los impuestos a cualquier cosa que los estadounidenses quisieran meter en el país, a cambio de que cualquier empresa estadounidense pudiera establecerse en México y explotar a los trabajadores a su antojo, se reservó el petróleo.

Quince años después, la discusión regresa a la mesa: México tiene petróleo e inmigrantes, y Estados Unidos los quiere a los dos, pero sin compromiso.

Petróleo por Dignidad

FeCal insiste en que México “no tiene la tecnología ni los recursos” para explotar “nuestro” petróleo, de manera que hay que convertirlo en el petróleo “de ellos”. Pero a FeCal ni se le ha ocurrido pedir condiciones a cambio.

En cambio, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, combinó acertadamente inmigrantes y petróleo: amenazó con frenar el envío de petróleo a los países europeos que apliquen la nueva norma sobre inmigrantes indocumentados aprobada por el Parlamento de la Unión Europea.

“Nuestro petróleo no debe llegar a esos países” dijo Hugo Chávez. “No podemos quedarnos con los brazos cruzados” ante ese tipo de trato ofensivo. Por cierto, cabe aclarar que muy pocos venezolanos son indocumentados en Europa, y que muy poco petróleo venezolano termina en el Viejo Continente.

Para mayor abundancia, Chávez dijo que Venezuela va a revisar sus políticas de inversión con Europa y que “de la misma manera que Europa decide devolver a sus países de origen a los indocumentados, los países latinoamericanos también podrían decidir ‘el retorno de la inversiones europeas’. Aquí no nos hacen falta”.

El Primer Ministro de España, José Luis Rodríguez Zapatero, contestó al día siguiente que Madrid “explicaría la nueva ley para que la relación con América Latina siguiera siendo positiva”. Lo siguió el Primer Ministro de Eslovenia, Janez Jansa, afirmando que la amenaza “era tal vez exagerada y tal vez la ley no se había entendido”.

El petróleo no es solamente un energético, sino que es un arma política tremendamente poderosa. Si bien Chávez nunca ha cumplido sus amenazas, sí ha provocado reacciones y respuestas no solamente políticas sino en los mercados mundiales. Hay incluso quienes lo acusan de haber causado parte del alza del precio del petróleo.

Y no estamos proponiendo aquí que México transe la privatización del petróleo por una ley de reforma migratoria que permita la libre circulación, pero podría haber una actitud de dignidad en el tema.

Igual que Chávez, FeCal bien podría decir: “sin pacto migratorio, olvídense de nuestro petróleo”, pero no tiene los pantalones suficientes. Aunque sólo fuera postura y amenaza no cumplida, sería un apoyo bienvenido de este lado.

Pero no. FeCal quiere entregar el petróleo sin condiciones, igual que Salinas entregó México en el TLC. No se trata de beneficiar a México ni a los mexicanos, sino de beneficiar a los “amigos” de este lado que se han gastado todo el dinero de la próxima generación en la “guerra del petróleo” durante los últimos cinco años.