No es el hombre, es el movimiento

Por Amy Goodman

En un panel en el Aspen Ideas Festival en Colorado, un periodista me preguntó: “¿Es Obama un traidor?” La pregunta en realidad se refiere a lo que les demandan los movimientos sociales de base a quienes los van a representar. La pregunta es: ¿A quién deben responder estos candidatos y a quién le deben una respuesta?

Tanto Nixon como Clinton especularon en sus campañas para atraer a los votantes indecisos. Barack Obama dio algunas señales de cambios de postura política que sugieren que podría estar haciendo algo parecido, es decir, presentar ideas que atraigan a los votantes de derecha. ¿Le servirá a Obama esta estrategia?

Tomemos, por ejemplo, los recientes dictámenes de la Corte Suprema de Justicia sobre el control de armas y la pena de muerte. Obama apoyó al tribunal en su decisión de anular la prohibición de poseer armas de fuego cortas en la capital de la nación, que sufre de una violencia alarmante. Este fallo es el más significativo referido a la Segunda Enmienda pronunciado por la corte en los últimos setenta años. Y en lo que significa un duro golpe para los opositores a la pena de muerte, Obama se mostró en desacuerdo con la prohibición de la Corte de ejecutar a los que fueran declarados culpables de violar a menores.

En un debate durante las elecciones primarias, el 21 de enero de 2008, Obama calificó de “error” y “gran problema” al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). Recientemente, declaró a la revista Fortune: “A veces, durante las campañas, la retórica se sobrecalienta y se amplifica… El núcleo central de mi postura nunca ha cambiado… Siempre he sido un partidario del libre comercio”. Esto, después del escándalo que sobrevino en medio de las elecciones primarias sobre la presunta reunión entre el asesor financiero de Obama, Austan Goldbee, y un miembro del Consulado canadiense. Un memorando canadiense que describe la reunión sugiere que Obama estaba en general satisfecho con el NAFTA. Goolsbee describió el informe como inexacto. Después de esto, la gente está empezando a cuestionarse si la oposición de Obama al NAFTA y al “libre comercio” es auténtica.

Y tenemos también la consideración de los posibles candidatos a la vicepresidencia. Jonathan Capehart, del Washington Post, declaró que ha estado recibiendo e-mails de gays que se oponen a que el ex senador Sam Nunn sea el compañero de fórmula de Obama. No pueden olvidar el papel que desempeñó Nunn en el desarrollo de la política “Don’t Ask, Don’t Tell,” (“No preguntes, no lo cuentes”) que prohibía a gays y lesbianas servir en el ejército y manifestar abiertamente sus preferencias sexuales.

Puede que la estrategia de la campaña de Obama sea mostrarse como un candidato de centro, para atraer a los independientes y a los indecisos. Pero debería analizar cuidadosamente las lecciones que dejó la campaña de Kerry en 2004. John Kerry hizo cálculos parecidos, no queriendo mostrarse débil en el tema de la guerra de Iraq. Sin sentirse inspirada, la gente se quedó en casa a la hora de ir a votar. Hay millones de personas a las que les preocupan los asuntos de los que Obama se está distanciando: el control de armas, los derechos de los gays y lesbianas, el libre comercio, la pena de muerte. Más que quedarse en casa, esas personas deberían recordar las palabras de Frederick Douglass: “El Poder no concede nada que no se le haya exigido”.

Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org,