En un pozo cada vez más profundo

Por Javier Sierra

Lo peor que podemos hacer una vez que hemos caído en un pozo es seguir perforando. El país está en un pozo llamado crisis energética y dependencia petrolera. Pero lo que el Senador John McCain y el Presidente Bush planean como solución es seguir perforando.

El 17 de junio, el mismo día que presumió de haberse opuesto a la política de calentamiento global de la Casa Blanca, el Senador McCain anunció su plan, apoyado por el Presidente Bush, de abrir el resto de las costas del país a la perforación petrolera. Esto “ayudará mucho a resolver nuestra crisis energética a corto plazo”, dijo. Pero el 29 de mayo había repetido su oposición a perforar las costas del país diciendo que la infraestructura necesaria “tardaría años en desarrollarse” y que “sólo pospondría la solución a nuestra dependencia de los combustibles fósiles”. ¿Cuál McCain tiene razón, el del 17 de junio o el del 29 de mayo?

Lo que todos deben saber es que el plan de McCain no beneficiaría al consumidor hasta el año 2030 y lo haría sólo marginalmente.

Implícitamente, el plan de McCain y Bush culpa al movimiento ecologista de maniatar las alternativas energéticas del país oponiéndose a abrir más costas a la industria petrolera. Lo que ni McCain ni Bush nos dicen es que la industria petrolera ya dispone de 6,000 licencias de perforación que no está usando.

El Servicio Federal de Gestión Minera informa que de los casi 90,000 millones de barriles de crudo que se cree que existen bajo nuestras costas, el 80% de ellos está abierto a la industria, mayormente en el Golfo de México y Alaska.

Aún así, el Sen. McCain insiste en que ésta sería una gran idea, ya que “la explotación de nuestras reservas tendría un impacto psicológico beneficioso”, dijo.

Como señaló el New York Times, “los únicos verdaderos beneficiarios serán las compañías petroleras que están tratando de agarrar hasta el último acre de terreno público antes de que sus amigos en el poder —el Sr. Bush y el Vicepresidente Dick Cheney— salgan de la escena política”.

McCain ha estado ausente de la escena política cuando se trata de temas ecológicos, ya que se ha perdido todas las votaciones en el Senado sobre este tema durante este año parlamentario. En una de esas ocasiones, se le echó particularmente de menos al perderse la votación que hubiera agregado importantes incentivos para fuentes limpias de energía a un paquete de estímulo económico, que fracasó por un solo voto.

Mientras tanto, según cifras de la Federación de Consumidores de Estados Unidos, esta crisis energética, incluida la borrachera de ganancias de la industria petrolera, nos ha costado a todos en los dos últimos años 500,000 millones de dólares.

Sin embargo, las verdaderas soluciones a nuestra crisis energética ya están ahí:

—Mejorar la eficacia de los carros y camionetas ligeras nos ahorraría todo el crudo que importamos del Golfo Pérsico y el que podríamos extraer del Refugio Ártico.

—Optar por fuentes limpias como el sol, el viento o la geotermia acabaría con nuestra peligrosa dependencia petrolera.

—Reducir nuestro consumo energético en sólo un 2% anual de aquí al año 2050 evitaría las peores consecuencias del calentamiento global.

El movimiento medioambiental insta a McCain a secundar la Ley de Apoyo al Consumidor de 2008, la cual acabaría con los subsidios a la industria petrolera y financiaría fuentes limpias y eficaces de energía, y a que, junto con el Presidente Bush, deje de perforar el hoyo en el que todos nos encontramos.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Visite www.sierraclub.org/ecocentro.