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  • Edición impresa de Julio 8, 2010

Obama y la inmigración

El presidente Barack Obama pronunció un discurso apoyando una reforma de inmigración y la pregunta que algunos se hacen es qué puede esperarse después de su alocución.

El discurso se produce en momentos en que el debate migratorio tomó un giro especialmente agrio. En primer lugar, porque la administración que prometió una reforma migratoria amplia lo que hizo fue recrudecer programas de aplicación de leyes y aumentar las deportaciones. Luego, algunos aprovecharon la falta de acción legislativa a nivel federal y la frustración de la población para tratar de aplicar a nivel estatal las leyes migratorias que le competen al gobierno federal. El resultado en Arizona es la ley SB1070.

Días atrás, la firma Gallup reportó que entre enero y mayo de este año hubo una reducción de 12% en el nivel de apoyo de los hispanos a Obama, de 69% a 57%. Entre los latinos que fueron entrevistados en español, el descenso en el apoyo a Obama fue mayor: 21% entre enero y mayo. Y Gallup señala que “dos de los principales descensos este año en la aprobación de Obama entre los hispanos coincidieron con dos instancias en las cuales el presidente fue criticado por no hacer suficiente para promover la reforma migratoria en el Congreso”.

Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, declaró que aunque el discurso del presidente es importante, es sabido que la ventana de oportunidad para lograr acción legislativa a corto plazo sobre una reforma migratoria amplia se está cerrando.

“El discurso es importante, pero no va a resolver lo que queremos, que es una reforma migratoria para once millones de personas”, afirmó.

El argumento central de los demócratas para que no avance esa reforma es que el apoyo republicano ha sido nulo. Sin embargo, también hay oposición de algunos demócratas y es por eso que, en efecto, requieren del apoyo republicano para avanzar.

Según Sharry, en tanto se allana el camino para lograr esa reforma amplia, la administración Obama y el Congreso deberían centrarse en tres objetivos inmediatos:

1. Cambios en las prioridades en la forma en que se aplican las leyes para que no deporten, por ejemplo, a estudiantes o padres de familia con hijos ciudadanos de este país y que verdaderamente se centren en expulsar a ‘lo peor de lo peor’. El Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), de hecho, hizo circular un memorando indicando que la prioridad número uno deben ser los extranjeros que supongan un peligro para la seguridad nacional o la seguridad pública.

2. Aprobar el DREAM Act, que legalizaría a jóvenes indocumentados que cursan estudios universitarios o se hayan enlistado en el servicio militar y que llenen determinados requisitos

3. Aprobar la medida AgJOBS para legalizar a trabajadores agrícolas

“Son pasos hacia una legalización amplia”, dijo Sharry. Y aunque esa legalización amplia no se concreta todavía, Sharry envió un mensaje a la comunidad inmigrante: “No debemos perder la esperanza ni dejar de movilizarnos”.

 

 

 


 

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