Inicio

elpuentenacionales

  • Edición impresa de Julio 20, 2010

Preparándonos para la próxima emergencia de salud pública

Todos hemos visto imágenes de las horrorosas y continuas secuelas de la explosión en el pozo petrolero Deepwater Horizon en el golfo de México. La limpieza ambiental y las consecuencias económicas del mismo van a durar mucho tiempo, no sabemos cuánto.

Sin embargo, las amenazas a la salud producidas por el derrame de petróleo pueden pasar desapercibidas, tal vez por más de una generación. Y no estaremos completamente preparados para enfrentar los problemas de salud pública que surjan en el futuro, a menos que haya una eficaz y coordinada entrega de responsabilidades a agencias con capacidad y habilidad de manejo y monitoreo a largo plazo.

En resumen, el derrame reitera la necesidad de manejar mejor las respuestas, a corto y a largo plazo, a los desastres que suponen amenazas a la salud pública.

En el derrame de Exxon Valdez en 1989 no se implementó un monitoreo y una revisión sistemática, y ahora nos preguntamos en qué fallamos. Varios estudios luego del derrame del Prestige en las costas de España en 2002 indican que algunos problemas respiratorios en los empleados que hacían labores de limpieza no se registraron sino hasta años después del derrame. Además, las evidencias sugieren que los daños al ADN de estos trabajadores pueden generar cáncer y alteraciones en el estado hormonal.

Las responsabilidades de las respuestas, a corto y a largo plazo, sólo pueden ser lideradas por la administración desde los niveles más altos. Éste no es un rol apropiado para las corporaciones, porque no se puede confiar en que pondrán los intereses y necesidades de las comunidades afectadas por encima de sus intereses empresariales. La protección de la salud pública siempre ha sido una responsabilidad clave del gobierno federal.

La crisis del golfo nos recuerda que es esencial contar con un plan de respuesta de salud pública que sea activado lo antes posible y que pueda prolongarse cuanto sea necesario. Necesitamos establecer un esquema completo con líneas claras de responsabilidad y puntos definidos que activen la acción. Este esquema debe facilitar el involucramiento de las agencias federales apropiadas para enfrentar la posibilidad de una emergencia de salubridad.

No necesitamos una nueva entidad para poner este sistema en funcionamiento. El gobierno ya cuenta con la experiencia de las agencias del HHS para manejar cualquier emergencia de salud pública que se presente, pero distintos integrantes pueden ser llamados en casos distintos, según los acontecimientos. Un único oficial de alto rango del HHS debe hacerse responsable de supervisar el plan de respuesta coordinado, para determinar cuándo y cómo la respuesta a una amenaza a la salud pública se debe trasladar de una fase de emergencia inicial a una fase de monitoreo y manejo a largo plazo.

No debemos perder esta oportunidad de evaluar los sistemas actuales y de mejorarlos cuando sea necesario, para que podamos sentirnos más tranquilos al saber que la nación tiene los mejores planes y sistemas para dirigir las futuras e inevitables emergencias de salud pública.

 

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces