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  • Edición impresa de Julio 17, 2012

De huracanes, tormentas y peligros

Por Luisa Fernanda Montero

La temporada de huracanes apenas comienza, pero ya ha dejado, junto con la ola de calor, varios muertos en todo el país. Por eso se hace imperativo recordar que, como reza el viejo dicho, “hombre prevenido vale por dos”.

La temporada de huracanes, que se inicia en junio y continúa hasta el mes de noviembre, puede dejarnos amargas experiencias si no tomamos las precauciones necesarias.

Para empezar, esté atento a las advertencias de los medios de comunicación: la distracción no es buena consejera a la hora de enfrentar los avances de la naturaleza. Si su zona está bajo alerta de huracán, infórmese cuanto antes sobre los planes de emergencia de su comunidad, las rutas de evacuación y los refugios.

Los Centros de Control de Enfermedades (CDC) recomiendan, como primera medida, que revise los peligros potenciales de su hogar (recuerde, por ejemplo, que los fuertes vientos arrastran tejas y que las ventanas pueden ser un punto de quiebre) y se asegure de atenderlos antes de la tormenta.

Tenga en cuenta que puede haber peligro de inundación, y que en esas circunstancias es imperativo controlar las fuentes de electricidad. Sea extremadamente cuidadoso con los cables eléctricos que puedan desprenderse tanto dentro como fuera de su hogar: en los últimos días, varias personas murieron electrocutadas en medio de las tormentas que azotaron el área metropolitana de Washington.

Si debe evacuar, cierre las llaves de gas. Tenga siempre un lugar designado para guardar lo más importante (dinero, documentos, pólizas de seguro y demás), y asegúrese de que ese lugar sea de fácil acceso en caso de emergencia.

Es importante que usted y su familia tengan en su directorio los teléfonos de emergencia y la información de las rutas de evacuación y de los refugios.

Recuerde que es muy posible que, debido a la tormenta, su hogar se quede sin corriente eléctrica. A veces esa circunstancia puede extenderse por varios días, por lo que es indispensable que tenga en su hogar agua envasada y alimentos para varios días. No olvide almacenar, además, medicamentos, pilas o baterías para radios y linternas.

Tenga en cuenta las necesidades específicas de su familia. Los ancianos y los bebés pueden requerir elementos especiales, como pañales, muletas, alimento para bebé o equipos especiales de oxígeno o insulina. Téngalos a la mano.

Asegúrese de tener un extinguidor en casa; llene el tanque de gasolina de su vehículo o haga arreglos para asegurarse medios de transporte y piense siempre en sus necesidades primordiales, por ejemplo, los elementos de aseo personal que necesitará en caso de evacuación.

Y, por favor, no se olvide de las mascotas: ellas forman parte de su familia, y algunos refugios no reciben animales. Así que, infórmese con tiempo sobre los lugares seguros que pueden acogerlos.

La imprudencia no es una buena consejera. Son muchos los peligros que acechan durante una tormenta. Siga las instrucciones de las autoridades locales y tome las precauciones indicadas. En ello puede ir su vida.

 


 

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