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  • Edición impresa de Julio 16, 2013

Los edulcorantes artificiales son tan peligrosos como el azúcar

Con el propósito de adelgazar o hacer una vida más sana, cada vez más personas reemplazan el azúcar por edulcorantes artificiales. Sin embargo, aún la ciencia no ha concluido si el uso de este tipo de endulzantes se traduce en una mejor calidad de vida.

Un artículo de opinión publicado días atrás en la revista “Trends in Endocrinology and Metabolism” presenta evidencias sobre el impacto negativo que los edulcorantes artificiales pueden tener sobre la salud, incluso aquellos que no cuentan con ninguna caloría.

 “No es raro escuchar el mensaje de que los productos artificialmente endulzados son saludables, que ayudan a bajar o prevenir el aumento de peso”, señala la autora de la investigación, Susan E. Swithers, de la Universidad de Purdue, en Indiana (Estados Unidos). “Los datos que apoyan estas afirmaciones no son muy fuertes y aunque parece de sentido común que los refrescos de dieta no son tan problemáticos como las sodas normales, el sentido común no siempre es justo”, añade.

El consumo de bebidas azucaradas se ha relacionado con la obesidad, la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico, un grupo de factores que aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Como resultado de ello, muchos estadounidenses han recurrido a los edulcorantes artificiales, que son cientos de veces más dulces que el azúcar, pero contienen pocas calorías, si es que las tienen.

No obstante, los estudios en humanos han demostrado que el consumo de bebidas endulzadas artificialmente también se asocia con la obesidad, la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico y las enfermedades cardiovasculares. Tan sólo una de estas bebidas al día es suficiente para aumentar significativamente el riesgo de padecer problemas de salud.

   Por otra parte, las personas que regularmente consumen edulcorantes muestran patrones de activación alterados en los centros de placer del cerebro en respuesta al sabor dulce, lo que sugiere que estos productos no satisfacen nuestra necesidad de azúcar. Del mismo modo, los estudios en ratones y ratas han demostrado que el consumo de edulcorantes no calóricos amortigua las respuestas fisiológicas al sabor dulce, haciendo que los animales se excedan en comidas ricas en calorías.

Tomados en conjunto, los resultados insinúan que los edulcorantes artificiales aumentan el riesgo de padecer problemas de salud en una medida similar al azúcar, e incluso pueden exacerbar los efectos negativos del mismo. “Estos estudios sugieren que animar a la gente a beber refrescos de dieta podría ser contraproducente como un mensaje de salud pública”, alerta Swithers y finaliza: “Así que el actual mensaje de limitar la ingesta de azúcares debe ampliarse a reducir el consumo de todos los edulcorantes y no sólo del azúcar natural”.

 

 


 

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