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  • Edición impresa de Julio 16, 2013

¡Cuidado con los excesos!

El abuso en el consumo de medicinas para el dolor mata gente. De acuerdo con un reporte recientemente revelado por los Centros de Control de Enfermedades (CDC), entre 1999 y 2010 murieron cerca de 48,000 mujeres debido a una sobredosis de analgésicos.

El reporte señala que desde 1999, las muertes por este motivo han aumentado en un 400 por ciento entre las mujeres y en un 265 por ciento entre los hombres.

Un dato preocupante: por cada mujer que muere debido a una sobredosis de este tipo, 30 llegan a la sala de emergencias por la misma razón.

Según el informe mencionado, cerca de 18 mujeres fallecen cada día en Estados Unidos por sobredosis de analgésicos. Sólo en el 2010 perdieron la vida más de 10 mil hombres en las mismas circunstancias. El problema, como se ve, es grave.

¿Pero a qué medicinas nos referimos? Nos referimos a los llamados opioides o narcóticos supresores del dolor, que incluyen drogas como el Vicodin, la Oxicodona y las Metadonas.

Cualquiera puede tener en su poder uno o más frascos llenos de cápsulas con estos compuestos y, en medio de la desesperación que a veces genera el dolor, ingerir más de lo indicado o, incluso, mezclar medicinas contraindicadas, práctica que también puede ser mortal.

¿Qué hacer entonces ante el dolor?

Es fundamental seguir al pie de la letra las indicaciones de su médico y no convertirse en un adicto a estos medicamentos. Muchas personas son víctimas constantes del dolor que generan ciertas enfermedades, en cambio otras tantas acuden a estas medicinas sin tener una necesidad real.

Conforme con los Centros de Control de Enfermedades, las mujeres tienen una mayor tendencia a sufrir de dolores crónicos y, por ese motivo, se les recetan drogas contra el dolor. Es común que las utilicen por períodos más largos que los hombres, por lo cual tienden a desarrollar dependencia más rápidamente que ellos.

Por otra parte, mezclar ciertas medicinas puede ser mortal. Además de los medicamentos usados para atacar el dolor, otros -como los antidepresivos y las benzodiacepinas recetadas para la ansiedad o la falta de sueño- representan los mismos riesgos. Mezclarlas con analgésicos y/o alcohol puede ser especialmente peligroso.

Incluso el mal uso o el abuso de algunas medicinas que se consiguen sin receta puede ser riesgoso. Es fundamental que seamos concientes de este peligro y que nos quitemos con nuestro médico cualquier duda al respecto. Nuestro proveedor de servicios de salud debe estar siempre enterado de las medicinas que tomamos y la frecuencia con que lo hacemos.

Cuando consumimos drogas recetadas debemos seguir fielmente las instrucciones del especialista y conservarlas en un lugar seguro.

Nunca consuma drogas prescritas o recetadas a otra persona ni regale o comparta las suyas. Cuídese. Recuerde que todo exceso es vicioso.

 


 

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