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  • Edición impresa de Julio 7, 2016.

Por el Brexit, británicos ponen en peligro el libre comercio pero también la posibilidad de transitar libremente por todo el continente

Una pregunta que muchos pensaban que nunca tendrían la posibilidad de responder les fue planteada a los británicos este 23 de junio: ¿Debe Reino Unido seguir siendo parte o no de la Unión Europea?

Y la mayoría votó a favor de abandonar el bloque común. Tras un dramático conteo, los resultados oficiales demostraron que lo que se dio fue una contienda cabeza a cabeza por el sí y por el no. Un total de 17.410.742 optaron por el Brexit, mientras que 16.577.342 eligieron seguir perteneciendo a la UE.

Nunca antes un país miembro abandonó esta unión política y económica de 28 países que, desde sus inicios, no hizo más que expandirse.

La salida de Reino Unido constituye un duro golpe para el proyecto europeo, en cuyos orígenes estuvo la idea de evitar otra gran guerra en el continente, tras el desangramiento que supuso la Segunda Guerra Mundial.

Brexit y después

Brexit es una abreviatura de dos palabras en inglés, Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), que significa la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Se convirtió en la palabra más pronunciada al hablar del referendo, aunque solo se refería a una de las dos opciones del mismo.

La alternativa Bremain (Britain y Remain: permanecer) no tuvo el mismo éxito mediático. Ni tampoco en las urnas.

Los que estaban a favor de celebrar una votación argumentaron que la UE cambió mucho en las últimas décadas y que tiene cada vez más control sobre la vida diaria de los británicos.

Detrás del referendo hubo antiguas y nuevas tensiones: el recelo ante la burocracia de Bruselas, el control de la inmigración, la defensa de la soberanía nacional, el orgullo por un carácter británico insular y diferenciado del resto de Europa y los retos de seguridad, entre otras.

Pero está decisión no es inocua y las consecuencias para el Reino Unido y el mundo serán vastas y de importancia.

El mercado único es el gran pilar de la Unión Europea y, en su corazón está el libre mercado, sin tasas ni aranceles comerciales.

No obstante, el mercado único europeo es mucho más que una zona de libre comercio: también incluye el movimiento libre de bienes, personas y capitales. Por eso, alejarse de él implicaría necesitar visas para ingresar a los distintos países del bloque, tener que pagar tasas y aranceles comerciales por las importaciones y exportaciones, entre otras cuestiones que complicarán la vida de los británicos. Incluso, muchos jóvenes se manifestaron contrarios a esta salida: “Hemos perdido la oportunidad de trabajar en otros 27 países”, dijeron.

Aunque es posible no formar parte de la Unión Europea y sí del mercado único, como es el caso de Noruega, representantes de la campaña del “Leave” afirmaron durante la misma que no quieren que Reino Unido siga formando parte del mismo una vez fuera de la UE.

Dicen que la economía del país es lo suficientemente fuerte para negociar un acuerdo que les permita acceder al libre mercado sin tener que aceptar el libre movimiento de personas ni otras regulaciones.

 

 


 

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