Inicio

elpuentenewspaper

  • Edición impresa de Julio 7, 2016.

Con riesgo de separacionismo y crisis económica, el resultado real del Brexit es la incertidumbre

La confusión y el caos en la que se encuentra sumida la política interior británica luego de la celebración del referéndum que aprobó la salida de Reino Unido de la Unión Europea es la constatación palpable, en primer lugar, de la ausencia de un proyecto mínimamente serio por parte de los defensores del Brexit. En segundo lugar, prueba el hecho de que acudir a las urnas con las consignas populistas y nacionalistas tiene importantes consecuencias.

En solo unos pocos días, Reino Unido está situado ante un panorama absolutamente opuesto a la Gran Bretaña próspera que prometían los profetas del Brexit. La lista es larga: un primer ministro conservador, David Cameron, que anunció su dimisión del Gobierno y del partido; un líder de la oposición laborista, Jeremy Corbin, que se niega a dimitir después de que se lo exijan por abrumadora mayoría sus correligionarios; una moneda, la libra esterlina, cuyo valor sufrió la mayor depreciación de los últimos años; una importante región, Escocia, que amenaza con un nuevo referéndum secesionista; una superestructura internacional, la Unión Europea, que demanda a Londres que se marche cuanto antes; un líder y responsable de la victoria del Brexit, Boris Johnson, que ahora dice que renuncia a todos sus proyectos de liderar a los conservadores y al Gobierno; una institución monetaria, el Banco de Inglaterra, cuyo gobernador está siendo constantemente desacreditado en un momento delicadísimo para la economía del país... No puede extrañar que, con su habitual flema, la reina Isabel II confesara al viceministro principal de Irlanda del Norte, Martín McGuinness que “sigue viva” después de una semana en la que ocurrieron “tantas cosas”.

La irresponsabilidad de convocar un referéndum planteado de tal modo que su resultado impide cualquier margen de negociación política con los demás socios de la Unión Europea, la apatía manifiesta de importantes líderes políticos, como Corbin, que defendieron con la boca pequeña la permanencia de Reino Unido en el proyecto común con mayor éxito de la historia de Europa y la demagoga proclama nacionalista esgrimida por políticos de todas las tendencias cristalizaron en una situación impensable hace unos meses.

Peor aún. La clara diferenciación geográfica de los resultados —Inglaterra y Gales han optado por la salida mientras Escocia e Irlanda del Norte por la permanencia— ha servido para abrir de nuevo las viejas y peligrosas cicatrices de la división territorial. La imprevista y apresurada visita de la ministra principal (presidenta regional) de Escocia, Nicola Sturgeon, a Bruselas para reclamar el apoyo de Europa a un nuevo intento secesionista no augura nada bueno en ninguno de los dos lados del Canal de la Mancha.

El resultado del Brexit es pues incertidumbre, confusión y división. La Gran Bretaña ahora es una pequeña Inglaterra.

 

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces