Por: José Emilio Cruz Luna

Escribiendo la historia Los PRIMEROS APANENSES en Indiana

Cumpliendo con nuestros amigos lectores, hablaremos acerca de cómo inició el arribo de los primeros apanenses al área de Michiana.

Rebeca Mojica, gentil señora, pastora y esposa de José Luis Gutiérrez se encontraba en el condado de Ligonier, al lado de su señor padre quien se encontraba delicado de salud.

José Luis Gutié-rrez Albores fundador de la misión de los 70 y pastor en Apan Hidalgo desde el año de 1978, vino a Norte América para reunirse con su familia en el año de 1987. Este noble matrimonio apoyó a los primeros emigrantes hispanos hidalguenses que hicieron su aparición en Indiana en el año de 1988, procedentes de la ciudad de Apan.

El señor David Campos Téllez fue el primero, pero al poco tiempo vinculó la llegada de las siguientes personas: Juan Álvarez, Pedro Zamora, Norberto Campos Téllez, Juan Cortes Vargas, Marcos Millán, Andrés Ávila, Miguel Millán, Rene Serna Castillo, Tony García, Jesús Juárez, Alicia Ávila, Jorge Serna Castillo, Mario Carlos Muñoz Figueroa, Jorge García, Luis Ledezma, Antonio Ahumada. Muy probablemente algunos otros; incógnitos pero también pilares que soportaron y generaron el incremento de una gran cantidad de hispanos en pos de nuevas y mejores oportunidades.

El reencuentro de tan solo siete de las personas citadas resultó relevante, además de lo interesante que fue escuchar su respectiva y personal narración.

En lo que respecta a las anécdotas, motivos y remem-branzas que comprenden el ciclo de vivencias que tuvieron desde el día en que viajaron hacia el sueño Americano, su narración cuenta un cúmulo de experiencias cargadas de penurias, tristeza, nostalgia y al final, mucha felicidad. Nuestra mejor recompensa ­coinci-dieron todos­ es tener a la mayoría de nuestra familia cerca de nosotros; observar y saber que tienen un empleo y se abren paso en la vida luchando por la solidificación de un patrimonio para sus respectivos hijos.

Estos valerosos hispanos han sido a su vez un puente para muchos de sus familiares, amigos e incluso conocidos. Fueron iniciadores también de una gran pirámide y los primeros eslabones de una fuerte cadena que parece interminable.

Todos ellos son dignos merecedores del más alto recono-cimiento, pues son los “PRIMEROS APANENSES”. Ellos, con su valiente determinación, hicieron posible la superación y bienestar de muchas familias, contribuyeron en el crecimiento de la familia hispana en los Estados Unidos y coadyuvaron de alguna manera en el desarrollo socioeconómico de su pueblo, estado y de su patria.

¡BIEN POR ELLOS, BIEN POR APAN, BIEN POR HIDALGO!