Apagón en el Noreste • Millones de personas sin electricidad

No había electricidad, ni aire acondicionado, ni luces de semáforos, ni trenes subterráneos, después de que la electricidad se fue un caluroso día de agosto.

La gente se quedó atrapada en elevadores y trenes. Las calles se inundaron de peatones, que deseaban regresar a casa.

En algunos cruces, los peatones dirigían el tránsito.

Sobre el puente de Brooklyn, muchas personas cruzaban el río East de regreso a sus hogares. Decenas de personas hacían fila en los teléfonos públicos, pues los teléfonos celulares no funcionaban.

El mayor apagón en la historia de Estados Unidos se produjo el día 14 de agosto en Nueva York y otras grandes ciudades del noreste e incluso parte de Canadá, generando una oleada de escalofríos de temor e incertidumbre entre millones de personas, afligidas ya por las altas temperaturas del verano.

Horas después del mayor apagón en la historia del país, las autoridades seguían especulando sobre la cusa de la falla, los investigadores se concentraban en algunas zonas de la vecina Canadá y en el norte del estado de Nueva York como el probable origen del problema.

Los canadienses dijeron que probablemente un rayo alcanzó una planta de electricidad en la región del Niágara, en el lado estadounidense de la frontera. Pero, luego un portavoz de la presunta planta afectada dijo que no hubo una caída de rayos en el lugar.

Los estadounidenses dijeron solamente que el problema ocurrió en la línea de transmisión entre Nueva York y Ontario, pero se abstuvieron de hacer conjeturas.

Independientemente de la causa, el apagón, que generó percances desde Nueva Inglaterra hasta Michigan, reavivará el debate sobre la confiabilidad de un envejecido sistema de distribución de electricidad.

“Somos la superpotencia del mundo, pero tenemos una red eléctrica del Tercer Mundo”, señaló Richardson, gobernador del estado de Nuevo México.

El presidente Bush trató de calmar a la población y dijo que no volverían a la normalidad de inmediato sino “lentamente”.

Millares de personas quedaron atrapadas en los trenes subterráneos, hubo que cerrar plantas nucleares de generación de energía en Ohio y el estado de Nueva York y las calles quedaron atestadas de trabajadores que salían de las acaloradas oficinas.

El estado de Nueva York perdió el 80% de su electricidad, dijo Matthew Melewski, quien habló desde el Operador Independiente del Sistema de Nueva York.

En la ciudad de Nueva York, los trenes subterráneos, los ascensores y aeropuertos, entre ellos el John F. Kennedy y La Guardia, se quedaron sin electricidad o tuvieron que funcionar con suministros limitados de energía eléctrica proporcionada por generadores de emergencia.

Miles de personas salieron a las calles del Bajo Manhattan soportando temperaturas de hasta 32 grados centígrados (95F).

Algunos pasajeros que viajaban en trenes subterráneos se quedaron atrapados durante horas.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, pidió a los poco más de ocho millones de habitantes que mantuvieran la calma, que volvieran a casas, abrieran las ventanas y bebieran agua.

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y el Departamento de Seguridad Interna (DHS) manifestaron que el apagón no había sido provocado por un ataque terrorista sino por circunstancias naturales.

Los aviones permanecieron en tierra durante horas en seis aeropuertos.