¡No me ayudes tanto, compadre!

México del Norte • Jorge Mújica

No cabe duda que todo depende del cristal con que se mire. Para el Secretario de Relaciones Exteriores, y para el Sistema Internet de la Presidencia, dos “acuerdos” con Estados Unidos son “Buenas Noticias”.

Los “acuerdos”, por alguna exótica razón denominados “cartas de intención”, son documentos firmados entre Relaciones Exteriores de México y la Secretaría del Trabajo de Estados Unidos. El primero “complementa esfuerzos de los consulados de México” sobre salarios y horas, y el segundo “refuerza los continuos esfuerzos del Departamento del Trabajo para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores mexicanos”.

La firma fue calificada como un acuerdo “sin precedentes” según una declaración conjunta, como “históricos” y “un hito en los esfuerzos sin precedentes de ambos gobiernos en favor de esos trabajadores”, según la Secretaria del Trabajo gringa Elaine Chao.

El acuerdo sobre horas y salarios es que los gringos se van a fijar más en que a los trabajadores mexicanos se les paguen correctamente sus salarios mínimos, horas extras y demás, y el acuerdo sobre higiene y seguridad es para que los chambeadores se maten menos en el trabajo.

Pero como siempre, en algún lado tiene que haber un “pero”. En este caso, es que ambos dos acuerdos, así lo dijo Derbez, serán para darle a los trabajadores mexicanos en Estados Unidos, “información” de sus derechos en el lugar de trabajo.

Y como bien apunta la agencia Prensa Asociada, detallito que se le pasó declarar a todo el mundo, los acuerdos no acordaron ni presupuesto ni aumento de inspecciones ni mayor aplicación de las leyes.

Con y sin acuerdos, todo trabajador en Estados Unidos, gringo, japonés o mexicano, se puede quejar de que no le pagan sus horas, le pagan menos del mínimo o no le pagan sus horas extras. De hecho, con y sin acuerdo, activistas y abogados han recuperado millones de dólares adeudados a miles de trabajadores indocumentados.

Y pese a los acuerdos, ni la Administración de Seguridad e Higiene Laboral (OSHA), ni los consulados tienen personal suficiente para inspeccionar lugares de trabajo y ver que se cumplan las leyes. OSHA tiene apenas 140 trabajadores “latinos”, no necesariamente bilingües, que aunque se “acuerden” no podrían inspeccionar todos los talleres y fábricas donde hay mexicanos.

Si el Secre Derbez quiere un buen acuerdo, mejor que pacte con el Seguro Social la devolución de los impuestos que a diario pagan los indocumentados, a cambio de los cuales no reciben ni las gracias, mucho menos seguro contra el desempleo.

Y si le gusta firmar acuerdos, que firme otro para que el Seguro Social deje de mandar sus cartas No Match, que han costado cientos de miles de empleos a los mexicanos indocumentados, despedidos ilegalmente. Estos trabajadores siempre son reemplazados por otros indocumentados pero con salarios menores, sin prestaciones y sin prestaciones.

Y que firme un acuerdo para que Estados Unidos acate la resolución internacional del caso Hoffman, que dice que es ilegal no pagarle salarios atrasados a un trabajador indocumentado despedido por tratar de organizar un sindicato en Estados Unidos.

Cacarear un “acuerdo” que solamente “informa de sus derechos” a los ciudadanos de México del Norte es, francamente, poca ... ayuda.