Dibujos de Karime Perea

El Tigre Escandaloso

En aquel lugar de la India todos los animalitos vivían felices, excepto por las noches.

-¿Qué tal has dormido esta noche? -le preguntaba un castor a un elefante.

-¡Muy mal! respondía éste.

-¡Claro! ¡Como que cada noche tenemos el concierto que nos da rayas! -protestaba la nutria.

-Es que este dichoso tigre ruge más fuerte que cualquier león -añadía otro animal.

-Y como El duerme durante el día, por la noche nos da la lata a todos -dijo una marta.

-Es un animal la mar de raro -comentó una osa.

-Pues como siga así, tendremos que marcharnos a otro sitio.

Pero Rayas, el tigre de Bengala que habitaba en aquel bosque, no oía los comentarios de sus compañeros porque estaba durmiendo en el interior de su madriguera.

-Un día deberíamos darle un buen escarmiento

-Propuso el elefante.

-Todos le tememos porque es el animal más fuerte y potente de estas tierras -aclaró un oso panda.

-Sí, pero a ver quién se atreve a molestarlo

-objetó un pequeño mono.

-No nos queda otra solución que aguantarlo

-dijo por último una ardilla.

Rayas, cuando se despertaba al atardecer, comenzaba su paseo nocturno en busca de comida y, mientras tanto, rugía y rugía hasta desgañitarse.

-¡Que no nos dejas dormir! -protestaba un pajarillo desde la copa de un árbol.

-¡Cállate de una vez! -le gritaba una ardilla desde su casita.

-Esto es insoportable! -gruñía el oso en su madriguera.

Lo siento amigos, pero yo necesito desentumecer mis músculos y satisfacer mi necesidad de rugir -se disculpaba Rayas.

-Pero puedes dormir durante la noche y rugir de día -le contestaba el oso.

-A mí me gusta dormir de día y cazar por la noche, cuando no hace calor y se está más fresco.

-¡Pues vaya con el tigre! -exclamó el oso de mal humor.

Y Rayas continuaba con su “concierto nocturno” hasta que amanecía.

Un día que nuestro ruidoso protagonista tenía mucho sueño, el amigo canario se posó en una rama, bajo cuya sombra descansaba Rayas, y empezó a cantar alegremente.

Continúa...

 

Cuento de Manuel Sánchez Chamorro