Las críticas

“Muchos de nuestros ciudadanos simplemente no reciben la ayuda que necesitan, en especial en New Orleans, y eso es inaceptable”, dijo Bush durante su alocución radial. transmitida desde el Jardín de Rosas de la Casa Blanca.

Bush trató de controlar la ola de protestas por parte de la comunidad afroamericana a lo que se percibe ampliamente como el atraso y la lentitud en la llegada de la ayuda a Louisiana, Mississippi y Alabama en general y a la ciudad de New Orleans en particular. Las imágenes de las víctimas transmitidas por TV mostraron que la absoluta mayoría de ellos eran afroamericanos, quienes constituyen más del 60% de la población de la ciudad.

Consecuentemente, Bush y sus asesores se reunieron con líderes afroamericanos como el congresista Elijah E. Cummings, demócrata de Maryland y ex presidente del Caucus Congresional Negro, el presidente de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP) Bruce Gordon y Marc Morial, presidente de la Liga Urbana Nacional y ex alcalde de New Orleans. El congresista Mel Watt (demócrata de Carolina del Norte), presidente actual del grupo congresional negro, participó telefónicamente.

“Creo que muchos en la comunidad afroamericana y otras comparten con Bush la idea de que los resultados de sus esfuerzos han sido inaceptables” Sin embargo, el político explicó que el tema de la raza sólo ocupó siete minutos de las dos horas de la reunión.

El secretario de Departamento de Seguridad Interna (DHS), Michael Chertoff, trató de explicar la respuesta del gobierno aduciendo que hubo dos, y no una catástrofe: el huracán, y luego el rompimiento de los diques de New Orleans. “Estábamos preparados para una catástrofe”, dijo Chertoff.

En otro frente, el Departamento del Trabajo anunció un paquete de ayuda de 62 millones de dólares para proveer mil empleos a trabajadores desplazados de Louisiana. El Departamento de Transporte trata de organizar trenes de pasajeros de Amtrak para proveer transporte para la evacuación de residentes de la zona.

Hasta ahora, nadie ha determinado el número de muertos por las inundaciones causadas por el huracán, o cuántas personas más fallecieron en espera de ser rescatadas. Pero hay cadáveres en todas partes: ocultos en áticos, flotando en las aguas de la devastada ciudad, recostados sobre sillas de ruedas, abandonados en las carreteras.

Y continúa aumentando el número de cadáveres, en los puntos de ayuda en el centro de convenciones y el aeropuerto, donde los cuerpos sin vida son conservados en un camión con refrigeración.

Al recorrer el centro de socorro del aeropuerto, el dirigente de la mayoría republicana en el Senado, el doctor Bill Frist, dijo que “unas 8 o 10 personas mueren diariamente”.