Acepta EU la asistencia de la ONU en la catástrofe

Alrededor de 55 países han ofrecido hasta hoy ayuda a Estados Unidos, que aceptó -en una actitud sumamente inusual para la primera potencia del mundo- la asistencia de la Organización de Naciones Unidas para afrontar los estragos causados por el huracán Katrina en el sur de su territorio.

La ONU ofreció su colaboración al gobierno estadounidense el jueves pasado y puso en estado de alerta a sus equipos de socorro especializado. Un grupo de coordinación se reunió en la capital de Estados Unidos para estudiar la mejor forma de complementar los esfuerzos de urgencia ya desplegados en la zona del desastre.

Anteriormente, Estados Unidos sólo aceptó asistencia internacional después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. El recurso de ayuda internacional es algo excepcional para este país, primera potencia económica, política y militar del planeta, y el mayor proveedor de apoyo en las catástrofes en el extranjero.

Los ofrecimientos de ayuda continuaron llegando incluso de países infinitamente más disminuidos que Estados Unidos, como Afganistán, que afirmó estar dispuesto a desembolsar 100 mil dólares.

Por su parte, la Unión Europea anunció en Bruselas que Estados Unidos le solicitó oficialmente ayuda de urgencia, consistente en botiquines médicos, agua y 500 mil raciones de alimentos. La OTAN también recibió una demanda similar de raciones alimenticias.

Irán aseguró hoy que está dispuesto “a ayudar a través de la Media Luna Roja” en caso de que Estados Unidos lo solicite, declaró el vocero del Ministerio del Exterior, Hamid-Reza Assefi que aclaró que no existe motivación política alguna en el ofrecimiento de ayuda.

El ministro de Defensa británico, John Reid, anunció que Gran Bretaña enviará la mañana del lunes 500 mil raciones de comida, suficientes cada una para alimentar a una persona durante un día.

Un equipo de ayuda humanitaria de Filipinas, formado por médicos, enfermeras, siquiatras e ingenieros, está dispuesto a partir dentro de una semana hacia Estados Unidos. La presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, confirmó que dio la orden para que se envíe a Estados Unidos un equipo de 25 expertos como “gesto de solidaridad y asistencia” con las víctimas del fenómeno natural.

Países que tienen relaciones muy frías con Washington, como Cuba o Venezuela, también declararon estar preparados para aportar ayuda. Venezuela en particular abastecerá un millón de barriles de gasolina.

El gobierno francés puso a disposición el conjunto de materiales radicados en la isla caribeña de Martinica, como carpas, frazadas, cubiertas, botiquines de cocina y camas plegables.

Suiza anunció haber recibido un pedido de ayuda de Estados Unidos, y Noruega indicó que ofreció 1.6 millones de dólares.

Israel anunció que una misión encargada de evaluar la asistencia partirá a Estados Unidos. Varias petromonarquías (Emiratos Arabes Unidos, Kuwait y Qatar) también expresaron su voluntad de participar.

Indonesia, duramente castigada el año pasado por el tsunami que devastó las costas del sur y del sudeste de Asia, enviará equipos médicos.

Corea del Sur prometió 30 millones de dólares, y Canadá enviará miles de camas plegables, frazadas, guantes para cirugía y todo tipo de material médico.

Por su parte, el gobierno de Kuwait resaltó que ayudará a Estados Unidos como señal de “lealtad” por el apoyo que Washington le brindó cuando lo necesitó. El ministro de Energía, Ahmed Fahed Sabah, se refirió a la protección ofrecida por Estados Unidos a las existencias de petróleo kuwaitíes durante la guerra de Irak-Irán en los años 80, por lo que su país donará 500 millones de dólares en ayuda, incluyendo productos derivados de petróleo.

Los países del Golfo Pérsico aportaron un cuarto de millón de dólares para los niños afectados por el huracán. El príncipe de la corona saudí, Talal Bin Abdelasis, hermano del rey Abdullah, informó que el dinero fue sacado de un programa con que cuentan los estados del Golfo para apoyar a las organizaciones para el desarrollo de Naciones Unidas.