Mientras caminaba por el mercado de los granjeros locales, disfruté de oler y ver todos los productos frescos. Me sentí agradrecida por todos esos dueños de granjas pequeñas que con cuidado han hecho crecer estos productos sin aditivos químicos.

Los productos se ven y se sienten diferentes. No tienen esa belleza de retrato que les hace ver perfectos y tan grandes, a lo cual se agrega una gran desilución cuando el sabor no concuerda con la apariencia.

Recuero las veces en que en mercados como en Colombia o en México, uno puede tener una conversación directa con el que ha trabajado la tierra.

Algunas veces se pueden ofender si uno menosprecia el prodcto que le ofrecen. Me imagino que lo mismo ocurriría aquí en el Mercado local, pues solo aquel que trabaja la tierra y la respeta puede ofrecer los verdaderos regalos que Dios ya ha dispuesto.

Por qué estoy hablando de manzanas y mercados cuando el mundo está pasando por guerras y cuando el cambio del clima ha costado tantas vidas por el severo calor en varios lugares del planeta?

Yo creo que está relacionado. Me alegro de ver el continuo esfuerzo de gente en Estados Unidos y en otros lugares del mundo por volver a la Tierra.

Al hacer resto, estamos mirando hacia una relación respetuosa y de amor con la tierra y con nuestros prójimos.

Nos preocupamos por otros cuando al producir los alimentos, estos no están cargados de venenos químicos, puestos allí para mejorar su apariencia o para hacer que el terreno produzca más de lo que debe.

Qué puede estar más directamente relacionado a la salud y la riqueza que mantener las tierras fuera de las manos de la agro-industria? Miles de granjeros han perdido sus tierras aquí y claro está también en los países del tercer mundo. La tierra se ha convertido en el objeto de la explotación para beneficio de unos pocos y en detrimento de muchos, quienes tienen que aceptar los “standards” establecidos por las ávidas corporaciones.

Al tener cuidado de la tierra, la gente está dando un paso revolucionario que consiste en tomar control de sus vidas. Si esta tendencia continúa, preveo un presente y un futuro mejor aquí y en el exterior.

Hemos sido esclavizados por una forma de vida que ha alejado el poder decisorio de nuestras manos.

Gracias revolucionarios! No necesitaremos tanto petróleo para producir o distribuir la comida.

No necesitaremos tantas medicinas para corregir la ingestion de productos contaminados. No tendremos que plantar tanto maíz para engordar el ganado mientras en otros países la gente muere de inanición.

Espero que todos podamos seguir apoyando este esfuerzo y encontrando nuevas formas de hacer nuestras vidas menos dependientes de lo innecesario y más confiadas de nuestros prójimos cercanos.

Los campesinos de los países del tercer mundo esperan que ustedes continúen reconquistando la tierra!