Es la disciplina que se encarga de buscar la forma para que los productos funcionen adecuadamente desde el punto de vista práctico y estético. Esta rama requiere de mucho ingenio y por supuesto preparación, para poder lograr que el objeto final sea eficiente y agrade al público.

Para poder sacar al mercado un producto es importante que los fabricantes se ocupen del diseño; básico para vender lo que ofrecen. El hecho de no tomar en cuenta este detalle es un riesgo para la inversión porque en el camino es probable que surjan errores que incluso lleven a una empresa a la quiebra. Si un artículo no sirve o no es agradable para el consumidor, lo más probable es que no se venda. Los productos que requieren del diseño industrial son incontables pero entre ellos mencionaremos algunos como: bicicletas, autos, trenes, licuadoras, tostadoras de pan, hornos, estufas, barcos, lanchas, televisores, radios, microscopios y muebles de todo tipo.

En la mayoría de los casos una persona que se dedica al diseño industrial requiere de la participación de otros expertos para desarrollar en conjunto los productos. Al diseñar un producto se toman en cuenta aspectos como los materiales con los que se va a hacer el objeto, el color que va a tener o las combinaciones de colores, la textura, el tamaño, etc.

El tipo de público que consume el producto es quien determina si éste va a tener éxito por esa razón generalmente se hacen estudios de campo para averiguar los gustos y necesidades del comprador potencial.

Cuando adquieres algún electrodoméstico o un equipo deportivo es porque antes hubo personas encargadas de trabajar en un análisis de mercado para la creación de ese objeto que tiene una función específica y que fue lo suficientemente atractivo para que tu lo compraras.