Le tengo miedo al temor porque saca a la luz lo peor de la gente. Creo que si confieso mis temores, por lo menos al reconocerlos podré enfrentarlos. Lo que más temo es que el temor me mantenga tan ocupada en tratar de no morir, que se me olvide vivir.

Una vez más, debido a los acontecimientos recientes, nos han recordado que existe una amenaza sobre Estados Unidos.. .Inglaterra… España…Israel, tantos lugares y tantos enemigos que no puedo mantener la cuenta de todos ellos. Son realmente enemigos, o tal vez pueblos que hemos ignorado?

Abro los periódicos y veo las caras de terror de Líbano, Israel y muchos otros lugares en el Medio Oriente…pero esperen! También veo las caras de China, Filipinas, Nepal, América Central y Sur América. Una vez más pierdo la cuenta de todos. Quién es el enemigo?

La alerta nacional estuvo roja en E.U y naranja en Gran Bretaña. Me imagino que está más allá de cualquier color en lugares que se han convertido en los verdaderos campos de batalla.

Me dicen que debo estar alerta a mirar las caras de extranjeros, adivinar si son terroristas, pero nuevamente recuerdo que no fué un extranjero sino un nacional el que causó la tragedia de Oklahoma, y su piel no era oscura.

En medio de todas estas amenazas y peligros, también debo asimilar que el virus del Nilo de los mosquitos es una amenaza real, como lo es la peste aviar, las plagas y tantas cosas peligrosas y letales que están allá afuera esperando exterminarnos.

Debo recordar además tener listas mis baterías, medicinas, comida, agua y la pila de cosas necesarias en caso de tornado, inundación, huracán, etc, etc.

Si vivo en constante temor tendré tiempo para estar con otros? Podré pasar algún tiempo libre sencillamente tratando de relacionarme con alguién? Tendré fuerza suficiente para pasar mi tiempo y energía sencillamente viviendo?

Si constantemente tengo que pensar en lo que ‘pueda’ suceder, me perderé el presente?

Una vez más las noticias diarias nos han dado que temer.

El temor lesiona nuestra relación con otros. Nos hace temer a aquellos que son diferentes a nosotros, crea agresividad y aumenta las dudas que por lo general están basadas en la ignorancia.

Poco a poco nos hemos transformado de niños libres a una sociedad dominada por el miedo. Pensamos que estamos protegidos por los sitemas de seguridad, guardias y otros escudos individuales y nacionales. Invertimos tiempo y energía en temer la enfermedad y la muerte que son parte natural de la vida y está última inevitable.

Quiero tener el valor de vivir y amar hoy. Espero que al hacer esto pueda aceptar y apreciar las vidas de los que me rodean y eso me dé un corazón más grande, capaz de pensar en aquellos en lejanas tierras como mis iguales, cada cual existiendo en su forma diferente de Ser, como las muchas flores del jardín de Dios.