El Jubileo de Hoy

¿A qué se parecería esta “cultura paralela” hoy en día? ¿Cómo sería liberarse de la economía del Faraón?

En el mundo de la política, imagina a EEUU revirtiendo sus políticas económicas para que así podamos gastar en el alivio de la deuda y en el desarrollo económico tanto como lo hacemos hoy en el ejército.

Imagina si gastamos tanto dinero en fuentes de energía alternativas como lo hacemos en la exploración y extracción de petróleo.

Imagina si nuestra política alimentaria estuviese centrada en granjas orgánicas de tamaño pequeño en vez de en una agricultura corporativa de gran escala. Tal cambio de rumbo en la política radicalmente reorientaría nuestras relaciones tanto internacionales como dentro de nuestra nación. Un cambio así haría que los árboles aplaudieran.

Imagina cómo cambiarían nuestras vidas personales y nuestra congregación si, por ejemplo, retiráramos nuestro dinero de los bancos corporativos que alimentan la deuda de otros, invirtiendo en cambio en cooperativas y en bancos de desarrollo comunitario.

Imagina a la tierra que alberga al edificio de nuestra iglesia y a nuestro propio jardín posterior, transformándose en granjas en miniatura, cultivando productos frescos para bancos de comida y para el vecindario.

Imagina a nuestras comunidades de fe y a nuestras redes civiles convirtiéndose en centros organizadores y en “grupos de pensamiento” creativos para una economía anti-deuda.

En la década de 1930 Myles Horton y otros crearon la Escuela Highlander Folk para entrenar a la gente de fe en cómo organizar la labor en las minas de carbón y en las fábricas textiles del sur. En los ’50, cambiaron prioridades para enfocarse en los derechos civiles, entrenando entre otros a Rosa Parks, Martin Luther King, Clarence Jordan (quien entrenó a Millard Fuller de “Habitat for Humanity”), los “Freedom Riders” (Jinetes de la Libertad), y así siguiendo. Highlander, una pequeña joya en la región de los Montes Apalaches de Tennessee, fue una fábrica de semillas que nutrió y sustentó el movimiento de derechos civiles, y todavía funciona hoy en día trabajando en cuestiones locales. Imagina a nuestras comunidades de fe como pequeñas Highlanders.

Mientras mis hijos viven a través del frenesí de sus años adolescentes, yo vivo con la esperanza de que su futuro sean tiempos de realización, abundancia, y despertar. Espero que su mundo abrace los valores del Jubileo y resista las seducciones del Imperio. Tengo la esperanza de que aprenderán a compartir lo que está almacenado en los silos de grano. Espero que construyan un mundo mejor.

Sé que esta esperanza para su futuro comienza hoy con nosotros. Es en nuestros sueños y en nuestra voluntad de sacrificio y de creación que el futuro verá la luz. Si no podemos articular y tomar pasos simples dentro del mundo que queremos, entonces otros, a quienes no les importa en absoluto el futuro, impondrán la crudeza de la violencia sobre nosotros.

Tengo la esperanza de que todavía somos capaces de cosas grandes y nobles. Espero que todavía seamos capaces de crear vida y celebrar su inevitable evolución. Espero que todavía seamos capaces de tener fe, esperanza y amor. Espero el año del Jubileo.

El Reverendo Richard Lang es un pastor de la Iglesia Metodista “Trinity United” (Trinidad Unida) en Seattle. (www.tumseattle.org).

(Tomado de YES, Los Profetas Versus el Imperio. www.yesmagazine.org)