Días de guerra, años de contaminación

Científicos aseguran que la enorme cantidad de desechos tóxicos liberados por el bombardeo israelí sobre Líbano continuarán afectando la vida humana y el ambiente mucho después del fin de los combates.

“La destrucción es tan enorme que la recuperación puede consumir una década”, dijo Zia Mian, investigador del Programa de Ciencia y Seguridad Global de la Universidad de Princeton.

Los proyectiles continúan devastando hogares, parques, carreteras, puentes, bosques, hospitales y centrales eléctricas.

“Las consecuencias de la destrucción ambiental se sentirán durante mucho tiempo, especialmente el problema de los explosivos y municiones no detonadas”, sostuvo Mian.

En los últimos días, funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organizaciones ambientalistas de Líbano formularon observaciones similares, entre llamados a una evaluación del daño ocasionado por el bombardeo y sus consecuencias sobre la salud humana y los medios de vida.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) expresó su seria preocupación por el derrame de petróleo que contaminó unos 140 kilómetros de la línea costera libanesa y que ahora se extendió al norte, hacia aguas sirias, sin posibilidad de una operación de limpieza a la vista.

El lunes pasado, el Pnuma envió a un biólogo marino a Siria para evaluar el daño causado por el derrame de petróleo. Muchos temen que el mismo haya afectado a especies marinas tales como las tortugas de mar y el atún de aleta azul.

Los científicos dicen que esa área es un semillero de este tipo de peces en el Mediterráneo oriental. Tras su temporada de reproducción, entre mayo y julio, en esta época del año las huevas y los alevines (peces recién nacidos) de atún flotan sobre la superficie, y bien pueden haber sufrido ya las consecuencias del derrame. Según Ezio Amato, asesor del Pnuma, el derrame “plantea, definitivamente, una amenaza a la biodiversidad”.

Como parte de esfuerzos globales por promover el desarrollo sustentable, tanto Israel como Líbano firmaron un tratado internacional que requiere que los gobiernos tomen medidas urgentes para reducir la amenaza de una mayor pérdida de biodiversidad sobre la Tierra para el año 2010.

En varias ocasiones, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y otros funcionarios, enfatizaron la necesidad de un tratado internacional que prohíba la degradación ambiental como arma de guerra, pero hasta ahora sus reclamos no fueron atendidos.

Algunos expertos estiman que el derrame causado por el bombardeo israelí de la central eléctrica libanesa podría rondar las 45.000 toneladas. El de Exxon Valdez había sido de poco menos de 40.000 toneladas.

Sin un fin inminente del bombardeo a la vista, activistas ambientales en Líbano dicen temer una mayor destrucción del hábitat y los recursos naturales de su país, que es conocido por sus exuberantes y verdes valles y huertos, así como por su rica biodiversidad.

“La escalada de ataques israelíes no sólo mató a civiles y destruyó su infraestructura”, dijo Nina Jamal, presidenta de Green Line, una organización con sede en Líbano.

“También está aniquilando su ambiente. Las hermosas y blancas (arenas de las) playas libanesas están cubiertas con una capa negra, y el combustible se puede oler desde una gran distancia.”

Desde que comenzó la guerra, hace un mes, unas 1.000 personas resultaron muertas, unas 3.000 heridas y unas 900.000 desplazadas.