• México del Norte •
Los “polimigras”
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Por Jorge Mújica Murias

Este es el nuevo nombre de los policías que, a través del país, han adquirido superpoderes. Detienen inmigrantes, los deportan sin preguntar su nombre, se pueden esconder detrás de un poste y pueden espiarlo a uno en su casa aunque viva en el quinto piso. También tienen vista de rayos X y detectan las matrículas mexicanas falsas que usan los guatemaltecos indocumentados para fingir que son mexicanos indocumentados.

De todo lo anterior, por supuesto, nada es cierto. Lo único que es cierto es que hay “polimigras”, entrenados para detectar y determinar si una persona es un inmigrante indocumentado, y entonces iniciar trámites de deportación.

No es nuevo, el programa de entrenamiento tiene años. El argumento para estas sociedades es que “el terrorismo y la actividad criminal se combaten más efectivamente a través de la colaboración, la habilidad y experiencias de varias agencias federales, locales y estatales”.

Ya establecido que los extranjeros criminales son encontrados “frecuentemente” y que los polimigras salvarán a Estados Unidos de las “amenazas a la seguridad nacional”, no queda más que entrenarlos y ponerlos a chambear.

Desde 2002, cuando Seguridad Interna comenzó a entrenar polimigras, llevan un total nacional de… 319 policías entrenados. Comenzaron con 35 en 2002 en Florida, y luego 21 de Alabama en 2003. En 2004 no entrenaron a nadie, así que las amenazas a Estados Unidos se han de haber elevando mucho aunque nosotros no lo sepamos. Pero en 2005 volvieron a la escuelita, entrenando a otros 27 agentes en Florida, 12 en Arizona, otros 23 en Alabama, cuatro del condado de Los Ángeles y 10 de San Bernardino.

El año pasado le entraron con ganas a la entrenada, con 12 agentes de Carolina del Norte, 10 de Riverside (Califas), otro de San Bernardino, 16 de Alabama, uno más de Florida y 14 más en el condado de Orange (Califas también).

Este año estamos más “seguros” que nunca, porque hubo 24 entrenados nomás en febrero en Carolina del Norte, 59 en marzo de Tenneessi, San Bernardino y Arizona. En mayo rompieron récord, con 84 entrenados en Arizona y Colorado. En junio solamente hubo 29.

Un total de 319 polimigras no parece mucho, pero según la página de Internet de Seguridad Nacional prácticamente nos han salvado a todos, además de salvar la democracia planetaria y extragaláctica, y citan sus éxitos: en Florida los polimigras arrestaron a 20 personas que querían comprar licencias falsas de manejo y deportaron a 18. En Alabama, pescaron a otros 27 que querían agarrar licencias “buenas” con documentos “malos”, y condenaron a 13 por tener documentos falsos. Y en Arizona comenzaron a checar los documentos de los presos y le mandaron los indocumentados a la Migra, consiguiendo ahorrarle 2,985,000 dólares al Estado en gastos de cárceles.

No está mal. 47 arrestados entre los 319 entrenados da un promedio de siete polimigras por “criminal extranjero”. A este ritmo, necesitarían entrenar a 84,000,000 de polimigras para detener, procesar y deportar a todos los indocumentados del país.

En resumen, son la misma vacilada que todos los demás programas antiterroristas y antiinmigrantes de Estados Unidos. No sirven para nada práctico, pero hacen harto ruido. Favorecen a los politiquillos que se pavonean en algún pueblito mostrándose como “duros contra los ilegales”, y tienen la misma aplicación práctica que las leyes del “inglés solamente”.

Es otra forma de gastar dinero en cosas inútiles y de mantener el discurso. Es como la barda en la frontera: no para ni resuelve la inmigración indocumentada.

Francamente, en vez de dar miedo, los polimigras debían darnos risa.