Hace unos días pasamos más de tres horas con mi esposo en el aeropuerto O’Hara de Chicago. Esperábamos viajeros en el terminal internacional y tuvimos suficiente tiempo para ver al mundo pasar. Había mucha gente llegando de India, Pakistan, Corea, Japón y muchos aviones de México. La mayoría de la gente en diferentes tonos de color café y casi no había Caucásicos.

Esto nos llevó a pensar acerca de un mundo donde la diversidad es la regla y no la excepción. Fue maravilloso ver a la gente llegar con diferentes atuendos y maletas. No todos estaban emocionados de llegar aquí, pero aquí estaban. Se podían escuchar diversos idiomas y también a muchos hablando en inglés cuando tenían que comuicarse con gente de un grupo diferente al suyo. Se veían orgullosos de su origen, su tono de piel y su indumentaria y estaban inmersos en la llegada, el encuentro con otros e ir a algún lugar.

Estados Unidos en particular y América en general se ha convertido en el punto de encuentro de gentes de muchos orígenes. Todos llegaron de territories extranjeros en algún momento de su vida buscando una nueva forma de vida.

La gente que viene de muy lejos, trata de mantener sus tradiciones e incluso su lenguaje, pero después de un tiempo se casan con culturas diferentes y tienen que usar el inglés como lengua en común para entenderse, tal como los recién llegados al aeropuerto.

Yo no creo que ninguno de ellos acepte facilmente cambiar su vestuario y lenguaje inmediatamente. Tampoco creo que deseen la comida de McDonalds, aun si fuera el único lugar donde comer en el terminal.

¿Cómo podríamos cambiar hacia una actitud de exploración, donde sea una aventura agradable aprender unos de otros? ¿Cómo podemos cambiar la forma comercial de ver las cosas y en lugar de ver solo el punto de vista de la ganancia cambiar al interés por las personas, el arte y la cultura?

Es el interés de las grandes corporaciones tener clientelas homogéneas, a quines vender masivamente todos los productos. Cuando se tienen masas de gente que piensan y desean lo mismo, pueden incluso alterar los productos de la naturaleza para hacerlos de mayor ganancia. Esa es una de las razones por las que podemos tener manzanas y naranjas durante todo el año y todas saben igual. Han sido genéticamente alteradas para satisfaccer la demanda de empaque y envío de las grandes compañías.

Una vez más quiero saludar a la gente más valiente en los E.U. Ellos son los granjeros pequeños que no tienen los medios de comunicación de su arte, ni estrategias de mercadotecnía y están tratando de cambiar la faz de este país, pueblo por pueblo.

Cuando usted va al mercado de granjeros está diciendo “esto viene de esta tierra y lo aprecio. Este durazno tiene el sabor y tamaño distintivos de esta región. Me encantaría probar un durazno de la India, pero a expensas de los granjeros de allí, o pagándole al intemediario, el empacador y el que lo envía para traerlo aquí.

Cuando compro localmente, estoy diciendo: Yo respeto esta tierra y la tierra de otros muy lejos, ya que ellos no van a tener que continuar arruinando su suelo, a fin de comercializar sus productos”. En realidad lo que decimos es: “Me preocupo por esta tierra, por esta gente, mis vecinos. Y deseo que sea possible para otros muy lejos el tener esa misma relación entre ellos, con la tierra y con nosotros”.

La gente común puede marcar una difrencia: Una persona a la vez, un producto a la vez, un pueblo a la vez.