FRIDA KAHLO

CULTURA VIVA (1907-1954)

Por: Patricia F.

Hablar de un siglo es hablar del tiempo y la distancia, es viajar hacia ese pasado lleno de fechas, acontecimentos, anécdotas y nombres; sin embargo, ese es sólo la parte superficial de la historia, ya que desafortu-nadamente, la verdad de ésta a menudo se oculta ó se pierde, si tenemos en cuenta que en la mayoría de los casos, ha sido escrita por los vencedores, callando para siempre, a los vencidos. Una célebre escritora expresó en una ocasión que “la distorsión de los hechos históricos es tan antigua como el mundo”; sin embargo; existen personajes que permanecen para siempre a pesar de esto, pues brillan con luz propia. Tal es el caso de Frida Kahlo, cuya historia merece ser recordada y presentada a las nuevas generaciones, no solo como una mujer cuya vida es un ejemplo innegable de fortaleza de carácter, si no que además es parte indispensable en el conocimiento del México antiguo.

Hablar de Frida es hablar de extremos que van desde política, religión, y arte en todas sus formas, hasta la esencia más íntima que forma el sentir del ser humano; todos estos aspectos aunados a la época nos conducen a la reflexión, al conocimiento de nuestro pasado y a una mejor comprensión de nuestro presente.

1907, año en que nace Magdalena Carmen Frida Kahlo, en la casa azul de Coyoacán, México. Época en la que se gestaba un movimiento armado que cambiaría definitivamente el curso de la historia de este país. Hombres de la talla de Emiliano Zapata y Francisco Villa, encabezaron una revolución que Frida vería pasar frente a sus ojos, lo que va a ser una gran influencia en su futuro. La vida de esta gran mujer, estuvo marcada desde un principio, por fuertes acontecimientos que la llevarían a recorrer caminos insospechados de dolor, enfermedad, soledad, éxito, amor y desamor. Con una infancia marcada por la poliomielitis, Frida llegará a la adolescencia para enfrentarse, no solo a un momento histórico lleno de cambios que incorporaban al país a nuevas corrientes nacionalistas, y en el que el sentir patriótico valoraba más que nunca el legado indígena, si no también; a un terrible accidente que le cambiaría la existencia para siempre, destrozandole la columna vertebral y la pelvis; hecho que la condena a una silla de ruedas la mayor parte de su vida, privándola además de toda posibilidad de ser madre. Frida Kahlo encontró a partir de entonces en la pintura, una manera para desahogar su dolor transformándolo en obras de arte. Aquel tiempo era el gran momento de artistas e intelectuales y de los primeros muralistas mexicanos; José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, mismo con el que Frida contraería matrimonio años más tarde.

Esta singular mujer adelantada a su tiempo, dueña de una personalidad arrolladora, y miembro además del partido comunista, ha sido tan criticada como admirada; por su forma de amar, de sufrir y de gozar. Frida fue más que la esposa del máximo muralista de la época, más que la amante de León Trotski; su obra fue admirada por Picasso, y obtuvo un éxito rotundo en Nueva York y París en 1939; pero ante todo fue una mujer llena de sensibilidad y valor; que ha dejado para la posteridad un ejemplo admirable de fortaleza, constancia y superación. La vida y obra de Frida Kahlo es un camino que nos lleva de vuelta a casa y nos conecta de nuevo con nuestras raíces.