¿Libertad de prensa en América Latina?

Por Patricia Fausto

Escuché sobre la muerte violenta de un periodista en Michoacán, México, después de haber hecho públicas ciertas actividades ilícitas de políticos presuntamente vinculados al narcotráfico, y sobre la desaparición de dos reporteros más en el Distrito Federal. Y recordé que el pasado 3 de Mayo se llevó a cabo la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa... ¿Quién puede hablar de festejos cuando hoy más que nunca, en diferentes partes del mundo, los profesionales de la comunicación están siendo censurados, amenazados, demandados, encarcelados, desaparecidos y, en muchos de los casos, hasta asesinados ¡simplemente por el hecho de cumplir con su trabajo!?

En 1819 Simón Bolívar dijo: “El derecho a expresar sus pensamientos y opiniones de palabra, por escrito o de cualquier modo, es el primero y más inestimable don de la naturaleza, ni aun la Ley misma podrá jamás prohibirlo…”.

En todos los países de América Latina, con excepción de Cuba, la libertad de expresión es un derecho constitucional, que es violado vez tras vez. Y este fenómeno no es exclusivo de las naciones hispanohablantes, pues ni Estados Unidos que tanto alarde hace de democracia y libertad se salva de cometer algún tipo de atropello, tal es el caso de ciertos miembros de la prensa que han sido duramente sancionados por negarse a revelar sus fuentes de información, entre otras “cositas”; aunque hay que reconocer que en Latinoamérica el móvil es otro, y se actúa con mayor violencia y descaro alcanzando cifras verdaderamente alarmantes.

A partir de 1990 se fundaron diferentes organizaciones para la defensa de la prensa, pero tristemente vemos que 17 años después sigue proliferando una total carencia en materia de libertad y una cultura cada vez menos democrática.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha pedido a las autoridades de México que investiguen y castiguen a los responsables de la reciente ola de violencia, desapariciones y asesinatos contra periodistas y reporteros, pues mientras el Gobierno siga alimentando la impunidad, la corrupción y el narcotráfico, esta situación seguirá prevaleciendo.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos calificó a la administración de Vicente Fox como el “sexenio negro del periodismo”, 31 reporteros fueron asesinados durante este tiempo y, como suele suceder, en ninguno de los casos se ha hecho justicia. La actual situación con el gobierno de Felipe Calderón va por el mismo camino. México es el segundo país en el mundo después de Irak más peligroso para la prensa, y el primero en el continente americano superando a Colombia.

En América Latina la delincuencia, la corrupción y la impunidad ­en la mayoría de los casos­ son sinónimo de todo un sistema de gobierno que, cubierto bajo el velo mágico del poder, sigue impidiendo a nuestros países alcanzar el verdadero desarrollo.

El ejercicio de la democracia no puede existir realmente mientras esté al servicio del mejor postor. Por ahora, para estas naciones, hablar de justicia y libertad sigue siendo tan solo una utopía.