El verano ya casi ha terminado y la mayoría de los estudiantes están de vuelta en sus estudios. Mis mejores deseos para ellos, aunque tengo además otros para ellos y para sus maestros.

Les deseo un espíritu renovado, y espero que los estudiantes puedan ver la bondad del corazón de aquellos que les están instruyendo, pero además, que puedan buscar nuevas formas de enfocar el conocimiento y de actuar en base a él.

Las generaciones anteriores, aunque lo han hecho lo mejor posible, también han aportado su cuota de errores. La forma en que la información se imparte y quien se beneficia de ello es una de las cosas que debe ser analizada y cambiada por las generaciones futuras.

Si hemos de juzgar la forma en que el mundo está hoy en día, tendremos que admitir que algo ha ido muy mal en la manera en que nos relacionamos unos con otros y como nos relacionamos con la tierra misma. Por lo tanto, tiene que haber nuevas formas de mirar la historia , de manea que se le pueda enseñar a los nuevos estudiantes acerca de los errores del pasado. Si somos honestos al ver nuestra propia historia, tal vez tengamos la oportunidad de ofrecer a la generación entrante mejores instrumentos con que trabajar.

En el campo de la economía, la ambición ha sido el motor principal que ha llevado al uso y explotación de la tierra y la gente, dejando tras de sí desertificación, cambio del clima en todo el mundo y falta de control sobre lo que comemos, como se cultiva y peor aún, como nos llega.

La ambición también ha tomado el control de la mayoría de las cosas que nos rodean. Si damos una ojeada a lo que vestimos, los electrodomésticos, utensilios, platos y hasta juguetes, una vez más vemos que no solo nos hemos expuesto a alimentos contaminados sino a artículos mal hechos , tal es el caso de los juguetes que están contaminados con plomo.

Los niños pequeños en la escuela aún no tienen el concepto de riqueza impreso en sus mentes; para ellos las relaciones son más importantes. Quieren jugar y que las reglas sean justas.

A medida que crecen y van a la escuela superior y a la Universidad, ellos continúan buscando justicia en su vida. Mientras aprenden sus ‘materias’ también aprenden que no es ‘realista’ hacer cosas que no produzcan ganancia, aprenden que manejar su vida está relacionado con sacar el máximo, sin pensar en el entorno local, sin mirar si sus acciones impactan a otros más allá o en el extranjero. Se les enseña acerca de la generosidad, la cual se convierte en compartir del excedente de sus vidas con los menos afortunados, quienes son el producto de nuestra mal dirigida economía.

Aprenden de la discriminación, racismo e injusticia como parte del mundo real y que no hay mucho que puedan hacer al respecto, ya que las reglas que lo constituyen están más allá de su control. ¿Quién controla esas reglas? ¿Quién las reta en su raíz misma? Las futuras generaciones tiene una tarea monumental frente a ellos.

A nivel local tuve el honor de observar un grupo de jóvenes adultos crear, planear y producir una semana cultural. Les agradezco y creo que aprendí parte de la lección.

Ustedes se atrevieron a realizar una semana llena de actividades nuevas, sin dinero y no sabiendo como funcionan las cosas. Siguieron su sueño, y pudieron implementar las habilidades y destrezas de personas de diversos orígenes y lenguas diferentes. Yo ví como funcionó.

Los felicito junto con todos los que les apoyaron en ese sueño.

Ojalá haya muchos grupos de gente joven en todas partes, cuya acción permita a otros pensar que existe la posibilidad de hacer las cosas, de maneras novedosas.