El analfabetismo, una realidad mundial

Por: Patricia Fausto  

En días pasados se notó una gran expectativa por el regreso a clases, padres abarrotando las tiendas en la compras de último momento, pequeñitos entusiasmados por su primer día de clases y jóvenes preocupados porque su ropa y accessorios estén a la moda.

El comienzo del ciclo educativo es una época de cambio en la rutina familiar que genera diferentes emociones, sin embargo; todo este movimiento escolar, que para nosotros no es más que parte de la vida cotidiana, para otros es un mundo desconocido o un sueño que quizá nunca sea realidad.

El año pasado la UNESCO reveló que existen 780 millones de personas adultas alrededor del planeta que prácticamente no saben leer ni escribir, de los cuales el 60% son mujeres, además de 103 millones de niños que nunca han asistido a una escuela.

Algunos países donde se observa un mayor índice de analfabetismo son India, China, Paquistán, Marruecos, Egipto y Brasil entre otros. La falta de educación inegablemente va de la mano con la pobreza, me parece un crímen que existan millones de familias que tengan que subsistir con menos de dos dólares por día, niños como en Mozambique que en sus escuelas no hay libros ni cuadernos y se ven obligados a escribir sobre la tierra y si a esto le aumentamos que la mayor parte asisten a clases después de trabajar y sin haber probado alimento, el panorama es realmente desolador!.

 Para las niñas la situación es aún más difícil, ya que por lo regular provienen de familias numerosas, y deben permanecer en casa ayudando a su madre en los quehaceres domésticos sin poder ir a la escuela.

Aunque nuestra sociedad todavía tiene fracturas que subsanar, debemos considerarnos afortunados de vivir en un medio que les brinda a nuestros hijos oportunidades educativas y un estilo de vida que millones de niños y jóvenes no tienen. Esas personas no solamente viven en condiciones infrahumanas careciendo de comida, vestido y educación, sino que además no tienen acceso a ningún típo de cuidado médico.

Resulta irónico que en estos lugares la falta de presupuesto económico los condene a vivir de esta manera, mientras que en E.U. y Europa se gastan 20.000 millones de dólares al año en cosméticos, cantidad con la que de acuerdo a un estudio reciente se podría alfabetizar tres veces la población mundial.

La cantidad de dinero que anualmente se invierte en frivolidades, armas y costos de guerra, serían más que suficiente para erradicar la pobreza, el analfabetismo y la mayoría de las enfermedades.

Ojalá que como humanos cambiemos esa actitud egocéntrica y nos preocupemos verdaderamente por el dolor y las necesidades ajenas, solamente así lograremos un mundo mejor y estaremos en armonía con Dios.