Me ha llamado la atención oír que existen muchas maneras de modificar o construir el techo en una casa o edificio para proporcionar grandes ventajas ambientales. ¿Podrían ofrecer más datos al respecto?

La mayoría de los edificios está diseñada y construida con superficies de techos duras e impenetrables para evitar la filtración de agua. De este modo, el agua de lluvia se acumula recogiendo impurezas, como bacterias infecciosas, pesticidas y fertilizantes que eventualmente terminan en los cuerpos de agua locales.

Para minimizar este daño, los arquitectos paisajistas han desarrollado las llamadas “azoteas verdes”, que consisten en formar un suelo vivo con plantas sobre un edificio. De este modo es posible absorber, recoger y reutilizar el agua de lluvia, así como prevenir la escorrentía.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por su sigla en inglés) apoya la creación de las azoteas verdes para atenuar “el efecto urbano de las islas de calor”. Además, este tipo de azoteas implican una reducción de costos de calefacción y acondicionamiento de edificios, debido al efecto atenuante de la materia vegetal y tierra; contribuyen a la filtración de agentes contaminadores como el dióxido de carbono y metales pesados del agua de lluvia, y crean un entorno adecuado para los pájaros.

Las azoteas existentes pueden, además, modificarse a partir del uso de ciertos materiales inorgánicos. Se pueden utilizar, por ejemplo, superficies de techo que reflejen el calor del sol para reducir el efecto urbano de islas de calor, lo que también mejora el rendimiento energético residencial.

Otra característica que hace ciertas azoteas “más verdes” que otras es cuánto tiempo duran. Se sabe que las azoteas de metal duran más y no necesitan mucho mantenimiento. Las azoteas de pizarra también tienen una reputación excelente en cuestión de duración, aunque pueden ser costosas cuando se necesitan reparaciones. La Slate Roofing Contractors Association (Asociación de Contratistas de Azoteas de Pizarra) informa que las pizarras verdemar pueden durar entre uno y dos siglos, dependiendo de la procedencia de la pizarra y de la forma en la que se instala.