Cuando la palabra acrobacia se menciona, la mayoría de la gente piensa automáticamente en el circo, vienen a la mente las imágenes de los trapecitas, equilibristas, malabaristas, saltos mortales, los zancos, la cuerda floja y las pirámides humanas.

Estas rutinas, sólo las pueden realizar los acróbatas; expertos en ellas. No es sano ni seguro que cualquier persona lo intente.

El espectador se deleita observando con asombro todos los movimientos gimnásticos y ejercicios de habilidad realizados por personas, que en ocasiones parecen de goma. La confianza en los compañeros y el trabajo en equipo en estas actividades son de suma importancia.

El término viene del griego kros, alto y bat, andando y se interpreta como “andar de puntitas”, aunque en la modernidad su significado se ha ampliado.

Esta disciplina es una de las artes escénicas que en la actualidad son practicadas como deporte y que implica equilibrio, agilidad y coordinación.


Es un gran espectáculo cuando algunas personas con sorprendente habilidad logran doblar sus extremidades de manera inusual; a está práctica se le conoce como contorsionismo.

Las posturas que un practicante de contorsionismo realiza, requieren de flexibilidad y elasticidad extraordinarias que se logran con muchas horas de trabajo dedicadas a la exploración de las capacidades del cuerpo propio. Tomando en cuenta que hay casos especiales en que características específicas les permiten desarrollar los movimientos con mayor facilidad.

Para un ser humano convencional que no se especialice en esta arte es prácticamente imposible llevar a cabo estos ejercicios complicados que además son de alto riesgo. Las articulaciones se doblan en sentido inverso, o se prolonga el margen dinámico de su movimiento natural.

La aptitud del contorsionismo es muy reconocida y admirada en todo el mundo. Desde tiempos antiguos hasta la fecha, esta disciplina es un atractivo recurrente en muchos circos que van de gira recorriendo el mundo.

Las mujeres son mayoría entre los dedicados al contorsionismo, aunque no se sabe claramente la razón; se cree que es debido a su anatomía la cual les permite mayor flexibilidad. Un alto porcentaje de contorsionistas son menores de 10 años, edad en la que la flexibilidad y elasticidad son mayores, siendo igualmente necesaria mucha dedicación.

Con la práctica de disciplinas como gimnasia, yoga y ballet se logra lo conocido como “flexibilidad inducida”, destreza que con el paso de los años y más experiencia es probable se incremente.